¿Por qué se llamó "Marcha Verde" a la invasión marroquí del Sáhara Occidental?

21.04.2017

Marruecos llamó Marcha Verde a la multitudinaria manifestación que convocó su rey para invadir el Sáhara Occidental, porque el verde, en la tradición islámica, simboliza la paz y el rey Hassan II declaró que la manifestación sería pacífica. De hecho, los manifestantes llevaban consigo un Corán y la bandera de Marruecos (también retratos del rey). Se decidió que marcharan 350.000 personas puesto que era el número de nacimientos durante el último año en Marruecos y una décima parte debían ser mujeres, con la intención de establecer un asentamiento permanente. Pero, ¿cuáles fueron realmente las claves de esta acción del Gobierno marroquí y que pretendía con ello?

La CIA (Central de Inteligencia de los Estados Unidos) desclasificó recientemente unos documentos relativos a España en el que se habla del abandono de su territorio en el Sáhara Occidental en noviembre de 1975. Por entonces, el príncipe Juan Carlos de Borbón asumía, de forma temporal, la jefatura del Estado español pues el generalísimo Francisco Franco, que gobernaba el País de forma dictatorial desde el final de la Guerra Civil, en 1939, se encontraba convaleciente (moriría pocos días después).

La situación era grave: el rey de Marruecos, Hassan II, amenaza con invadir el Sáhara Occidental. Juan Carlos visita la capital del territorio africano, El Aaiún, para tranquilizar a las tropas españolas. Hablamos de una colonia con 266.000 kilómetros cuadrados, la mitad de la extensión de España. Sin embargo, los documentos de la CIA revelan que el príncipe se reunió con el embajador de los Estados Unidos en España a quién comunicó que ya había acordado con el rey marroquí que los componentes de esa manifestación popular que se dirigía al Sáhara Occidental solo entraría en el territorio unos pocos kilómetros. Sería un acto simbólico, nada más. De todos modos, España había desplazado tropas a la frontera con Marruecos para evitar disturbios y atender a los manifestantes. Incluso, se le permitiría a una delegación representativa marroquí dirigirse a El Aaiún donde despacharían con las autoridades españolas. La zona prohibida a los manifestantes había sido minada por orden de Franco lo que Juan Carlos comunicó al embajador estadounidense añadiendo que se habían colocado carteles indicando tal circunstancia, para que los manifestantes lo supieran. Y además, trasladó al embajador la orden del general Franco de hacer uso de cualquier medio que impida que las tropas marroquíes entraran en territorio español.

La CIA informa, en su Boletín de Inteligencia Nacional del seis de noviembre de 1975, que si los manifestantes entran en territorio de España la situación pudiera descontrolarse ya que se prevé alguna acción del Frente Polisario (la organización que aboga por un Sáhara Occidental independiente tanto entonces como ahora) que se había posicionado en las zonas abandonadas por las tropas españolas. La documentación de la CIA comenzó a desclasificarse en 1999 y desde entonces lo ha hecho paulatinamente. El acceso a la misma era libre, pero había que desplazarse a Washington para acceder a la información, depositada en el Archivo Nacional. Pero ahora también puede consultarse a través de Internet.

La mayoría de los saharauis opinan que España les abandonó, incluso no pocos de ellos consideran que fueron traicionados al no contar con sus verdaderos representantes o ser engañados en las negociaciones que España firmó con Marruecos y Mauritania sobre el futuro del Sáhara Occidental. Los saharauis pasaron de ser españoles, con documentos de identidad españoles, a estar bajo el yugo marroquí que no dudó en ocupar militarmente el territorio en cuanto se fueron las tropas españolas. Un año antes, el Reino de España solicita a la Organización de las Naciones Unidas que permita un referéndum de autodeterminación en el Sáhara Occidental para que sea el pueblo saharaui el que decida su destino pero el Reino de Marruecos pide que no se celebre y que se aplique el mismo método que con Sidi Ifni. Este enclave había sido entregado por el sultán de Marruecos, junto a otros territorios en el norte o ampliación de los que ya poseía España, a mediados del siglo XIX, en el marco del tratado de paz que puso fin a la guerra entre los dos Países, como pago por la derrota marroquí. En 1965 la ONU acuerda la descolonización de Sidi Ifni y el Sahara Occidental. El primero de ambos territorios sería entregado a Marruecos cuatro años después pero el Sáhara se mantuvo en poder español hasta 1975. Marruecos pedía que se actuara con el Sáhara igual que con Sidi Ifni pero el Gobierno español considera que las circunstancias son diferentes y pide a la ONU que autorice un referéndum de autodeterminación. El Gobierno marroquí sabe que los saharauis no desean ser marroquíes por lo que intuye el resultado del referéndum así que idea un plan para forzar a España a entregar el Sáhara. Mientras tanto, la ONU pide asesoramiento a la Corte Internacional de Justicia que determina que el Sáhara era un territorio independiente en el momento de la anexión española, luego España no tenía derecho a mantenerlo en su poder. Tampoco Marruecos puesto que a pesar del vínculo entre algunas tribus saharauis y antecedentes familiares del rey marroquí, éste no tenía derechos de soberanía sobre el Sáhara. Del mismo modo, el alto tribunal contempla que tampoco Mauritania tiene derechos sobre el Sáhara Occidental. Hassan II reinterpreta la resolución pues considera que por la subordinación de esas pocas tribus saharauis a su soberanía tenía plenos derechos a reclamar el territorio. Así que el 16 de octubre de 1975, Hassan II convoca la conocida como "Marcha Verde": <<Tenemos que iniciar una marcha verde desde el Norte de Marruecos hacia el Sur y del Este al Oeste. Tenemos, querido pueblo, que levantarnos como un solo hombre, con orden y organización para dirigirnos al Sahara y encontrarnos con nuestros hermanos allí­>>.

Ahora bien, los Estados Unidos observaban expectantes hasta ese momento en el que deciden intervenir por lo que pueda pasar. Le ordenan a su embajador en España que intente convencer al rey de que entregue pacíficamente el Sáhara Occidental a Marruecos y evitar así un conflicto bélico entre dos aliados suyos. Pero la verdad es que el territorio es rico en fosfatos y Estados Unidos sabía que con Marruecos como soberano del Sáhara Occidental lo tendrían más fácil que con España para explotar sus minas; de hecho, actualmente el 99% de los fosfatos que exporta Marruecos, procedentes del Sáhara Occidental, van destinados a Estados Unidos.

Marruecos organiza la multitudinaria manifestación con decenas de miles de personas que se dirigen al Sáhara Occidental, pero el ejército español recibe la orden de alambrar y minar la frontera.

A espaldas de Franco y creyendo algunos de los altos cargos de su Gobierno que le quedaba poca vida y que debían abrirse al futuro no enemistándose con Estados Unidos, José Solís, uno de los ministros franquistas, se reúne con Hassan II para pactar en secreto la entrega del Sáhara. Sin embargo, los altos mandos militares ya sospechan lo que traman los políticos y el rey decide intervenir para tranquilizarles, pero la Marcha Verde continúa, desoyendo la orden de la ONU.

Finalmente, España firma el acuerdo por el que entrega el Sáhara Occidental a una comisión tripartita formada por representantes marroquíes, mauritanos e incluso saharauis. Pero el acuerdo lo que contemplaba es que se establecería un Gobierno provisional hasta que se descolonizara por completo el Sáhara Occidental, a cargo de un gobernador general español y dos gobernadores adjuntos, uno marroquí y el otro mauritano. Una vez se marchará España, quedarían los dos gobernadores norteafricanos que deberían oír en todo momento las propuestas de los representantes del pueblo saharaui, se entiende (aunque no se especifica en el acuerdo) hasta que el mismo pudiera formar su propio Gobierno puesto que la idea era que el Sáhara Occidental quedara completamente desprovisto de injerencias colonialistas rigiéndose por un Gobierno propio, atendiendo al mandato de la ONU.

Llegado febrero de 1976, el Frente Polisario declara la constitución de la República Árabe Saharaui Democrática (R.A.S.D.) al comprobar como tanto Marruecos como Mauritania desplazan tropas al territorio saharaui, con lo que no parecen que quieran entregarlo a sus legítimos propietarios, los saharauis. Se inicia una guerra entre el Frente Polisario y las tropas marroquíes en el norte y mauritanas en el sur. La mayor parte de la población saharaui se vio obligada a huir a la vecina Argelia por la represión a la que serían sometidos y los enfrentamientos armados. Siguen en campamentos, desde entonces, transcurridos más de 40 años, en una zona desértica de Argelia: Tinduf, donde malviven unas 150.000 personas.

El Frente Polisario consigue una victoria militar en el sur, frente a Mauritania, la cual se retira del Sáhara Occidental lo que aprovecha Marruecos, cuyo ejército es más poderoso que el mauritano, e invade casi todo el territorio. Después de quince años de guerra sin cuartel, Marruecos y el Frente Polisario firman un alto el fuego en 1991, con el auspicio de la ONU que establece una Misión con el objetivo de que se celebre el referéndum de autodeterminación al año siguiente. Pero Marruecos, que ha ido estableciendo colonos en territorio saharaui, aplaza desde entonces el plebiscito de soberanía pues pide que los colonos puedan votar también y más teniendo en cuenta que ya hay una nueva generación, nacida en el Sáhara Occidental, de origen marroquí y que son mayoría con respecto a los pobladores originales saharauis. Por lo tanto, si se les permite votar lo harán a favor de seguir unidos a Marruecos. Lógicamente, el Frente Polisario se niega ya que lo lógico es que solo votaran los saharauis, tanto los que se quedaron en el Sáhara Occidental al no poder huir, como los refugiados en los campamentos argelinos.

Marruecos propone conceder autonomía de Gobierno a los saharauis, pero bajo soberanía marroquí a lo que se niega el Frente Polisario.

Volviendo a la Marcha Verde, el plan contemplaba que los manifestantes se instalaran en el Sáhara Occidental estableciéndose allí para reclamar posteriormente, de forma legítima, el territorio. La cifra no quedó clara, pero se calculaba entre 225.000 y 350.000 marroquíes los que marcharon al Sáhara Occidental en aquellas jornadas de noviembre de 1975 frente a menos de 70.000 saharauis que poblaban entonces la zona. Si se celebraba el referéndum, la idea marroquí desde un principio es que se deje votar a los colonos, que al ser mayoría decidirían que el Sáhara Occidental continuara junto a Marruecos. Por otro lado, mientras las tropas españolas (las llamadas Tropas Nómadas y dos Grupos Ligeros de Caballería) concentraban sus esfuerzos en la frontera por la que se esperaba la entrada de la "Marcha Verde", 25.000 soldados marroquíes se desplazaban al Este que había quedado desprotegido por España. Como vemos, en realidad la Marcha Verde era una maniobra del rey Hassan II para despistar al ejército español; los marroquíes, de hecho, invadieron el territorio instalando algunos campamentos militares y ocupando una localidad a la que peregrinaban los saharauis, la ciudad de Smara, en lo que fue la principal ofensa al pueblo saharaui por parte de Marruecos...y España no hizo nada al respecto.

Los manifestantes procedían de todas las Provincias marroquíes ocupando cientos de camiones que se dirigieron a la frontera donde aguardaban las tropas españolas. Los marroquíes dudan sobre si los españoles serán capaces de dispararles o no. Llevan niños también y creen que eso les frenará, pero el ejército español mina la frontera y coloca una alambrada que impide la entrada de los camiones, aunque no de las personas. Del conflicto que sobrevino después entre marroquíes y saharauis, España no quiso saber tampoco nada alegando que se había actuado con responsabilidad acordando pacíficamente que el Sáhara se gobernara de modo correcto mientras se descolonizaba. Digamos que el Gobierno español de entonces le dejó la patata caliente a la ONU pues, como habían prometido, los españoles se marcharon y ahora era la ONU la que tenía que garantizar que el proceso de descolonización se realizaba con garantías. Pero el rey marroquí no cesaba de decir que había llegado la oportunidad de «liberar nuestro Sahara expoliado» para más tarde asegurar que retiraría tanto a sus tropas como la propia "Marcha Verde" si se llegaba a un acuerdo con España.

Lo cierto es que a la popularidad de Hassan II le vino de perlas la movilización porque estaba siendo cuestionada por dos recientes golpes de Estado que a punto estuvieron de derrocar a la monarquía. Había que darles otro objetivo a las Fuerzas Armadas Reales de Marruecos, en cuyo seno se habían gestado las dos intentonas golpistas. Una misión que les hiciera olvidarse de cuestiones internas para centrarse en una empresa externa. El rey necesitaba una iniciativa nacional que uniera a todo el pueblo marroquí y él debía ponerse al frente. Así le verían como el rey de todos y no volvería a ser cuestionado. Escogió la crisis del Sáhara a sabiendas de que era relativamente sencilla resolverla pues la dictadura franquista en España estaba muy tocada. De ese modo alejaba a los militares de la capital (por si se animaban a repetir el golpe de Estado) y los concentraba en la frontera con el Sáhara Occidental; incluso en la actualidad cuenta con 200.000 efectivos (casi toda la capacidad militar marroquí) en el territorio saharaui y la frontera sur para evitar incursiones del Frente Polisario, desde Argelia si bien lo que alega el Gobierno marroquí, para justificar ese despliegue militar en un territorio que debiera haberse descolonizado, es que se trata de una medida contraterrorista: impedir que al-Qaeda utilice el Sáhara Occidental como refugio. Además, los opositores políticos al Régimen de Hassan II criticaban, entre otros aspectos de su Gobierno, la debilidad que mostraba ante el general Franco no enfrentándose a España en lo que consideraban una reclamación legítima: la anexión del Sáhara Occidental. Incluso los partidos que pudiéramos considerar de "izquierdas" en Marruecos le reprochaban al rey marroquí esa tibieza política frente a España. Todavía hoy, el actual rey marroquí, Mohamed VI, mantiene la empresa de su padre muy presente en la vida de los marroquíes llamando a vías importantes de grandes ciudades marroquíes como "Avenida de la Marcha Verde" o rememorando ese acontecimiento en billetes monetarios. Y eso que, en su día, una comisión enviada por la ONU certificó que en el Sáhara Occidental ningún saharaui quería ser marroquí sino un País independiente. Pero los años han pasado, las circunstancias han cambiado y ahora la mayor parte de la población del Sáhara Occidental la componen colonos marroquíes. El Gobierno de Marruecos ha hecho lo mismo que Israel, al que tanto se critica en el mundo árabe: instalar colonias ilegales, desde la perspectiva de la Justicia internacional, pues se han asentado en territorios que están en proceso de descolonizació e incluso ha levantado muros mucho más largos que el que Israel erigió en Cisjordania. Todos los años hay numerosas víctimas por las minas que Marruecos ha diseminado en la frontera entre el territorio que controla del Sáhara Occidental y las posiciones del Frente Polisario en el Este (una zona casi despoblada, incluso las bases militares del Frente Polisario se encuentran realmente en Argelia). 

Otros factores jugaron en contra de los saharauis: la crisis económica internacional no recomendaba aventurarse en una guerra pues supondría una sangría económica para los contendientes que en ese momento no podía nadie asumir. España hubiera barrido militarmente a Marruecos, pero el coste, tanto en vidas humanas como económico hubiera sido muy elevado y altos dignatarios del Régimen franquista, preocupados por su continuidad en el poder, no consideraron que fuera buena idea. Además, estaba la Guerra Fría entre las dos superpotencias mundiales que buscaban nuevos aliados cuyos territorios les sirvieran de bases para posicionarse mejor y estrechar así más el cerco de la una a la otra. Argelia era un aliado de la Unión Soviética por lo que interesaba tener contento a Marruecos, fronterizo con Argelia que apoyaba al Frente Polisario.

España no supo capitalizar el beneficio que le supLnía contar con el Sáhara Occidental pues ello requería infraestructuras que en los años 50 el País no podía costear y en los 60, cuando la economía española comienza a despegar había otros intereses más primordiales antes que el Sáhara, como el turismo. La industria turística exigía menos coste y en cambio la explotación de recursos minerales requería, como decíamos, una inversión elevada en los yacimientos que ya en los 70 fue también imposible realizar con la crisis económica internacional de por medio. Pero si se hubiera priorizado las posibilidades que ofrecía el Sáhara Occidental, hoy España sería la principal exportadora de fosfatos del Mundo y no tendría los numerosos problemas que su industria pesquera ha tenido por los que ha sido chantajeada por Marruecos no pocas veces (a cambio de dejar a los barcos españoles faenar en aguas territoriales marroquíes). La capacidad energética española habría aumentado (y con ello el recibo que pagan los españoles por su consumo habría disminuido) al poder contar con yacimientos tanto de uranio como de petróleo en el Sáhara Occidental; incluso de cobre y oro. No hubiera sido necesario mantenerlo como territorio español sino entregarlo al pueblo saharaui financiando su despegue económico convirtiéndose España en su socio número uno lo que hubiera beneficiado tanto a los saharauis como a los españoles. Lo cierto es que para los saharauis, teniendo en cuenta lo acaecido en cuanto Marruecos entró en el Sáhara Occidental, una vez se marcharon los españoles, les hubiera parecido mejor convertirse en una Comunidad Autónoma española antes que estar bajo el Gobierno de Marruecos; sin embargo, no se les dio opción a decidir su destino observando, impotentes, como su territorio les era arrebatado impunemente viéndose obligados a huir o a vivir bajo el yugo de una dictadura los que no tuvieron más remedio que quedarse.