40 años de democracia en España

29.06.2017

El Congreso de los Diputados de España está de gala por el cuadragésimo aniversario de la democracia española; en junio de 1977 se celebraron las primeras elecciones democráticas después de más de cuatro décadas de dictadura. En el discurso ante los parlamentarios, el rey Felipe VI dejaba clara la postura de la Corona ante los movimientos separatistas actuales: "Ningún camino que se emprenda en la democracia puede ni debe conducir a la ruptura de la convivencia o la división de los españoles". Y ciertamente la aceptación de las diferentes nacionalidades por la Constitución refrendada en 1978 por todos los españoles de entonces, que ya llevaban un año en democracia, supuso un gran avance en cuanto a libertades y derechos, convirtiendo pocos años después a España en uno de los Países más descentralizados del Mundo. El Estado español actual reconoce 17 Gobiernos autónomos de sus respectivas Regiones más las dos Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla autorizando además que se consideren cooficiales las lenguas regionales, donde las haya, junto al idioma español. El rey, en su tercera intervención en el Parlamento desde que ostenta la corona, recordaba la Carta Magna como la Ley de Leyes plenamente vigente a pesar de sus casi cuarenta años dejando claro que "fuera de la ley solo hay arbitrariedad, imposición, inseguridad y en último extremo la negación misma de la libertad". Considera el rey Felipe que en España ha habido ejemplos heroicos que sirvieron de referente para generaciones posteriores como el movimiento liberal de las primeras décadas del siglo XIX que dio una verdadera joya inspiradora para toda democracia: la Constitución de 1812, en la línea de las declaraciones de libertades y derechos que se iban promulgando en los Países avanzados de Europa y América desde finales del siglo XVIII.

El monarca homenajeó a los valientes diputados y senadores que se atrevieron a dar el paso de abrazar e impulsar la democracia tras cuatro décadas de dictadura: "nadie en España debe volver a ser enemigo de nadie. La exclusión, la imposición, la intolerancia y la discordia deben ser sustituidas por la renuncia al dogmatismo y la defensa de las propias convicciones con pleno respeto al adversario y hacia las opiniones ajenas o diferentes".

En la escalinata de los leones por la que se accede al Congreso de los Diputados, se colocó el dosel de 130 metros cuadrados con un gran escudo de España bordado y que data de 1902 junto con los adornos tradicionales que se colocan con motivo de la visita de los reyes.

El gran ausente fue el rey emérito, Juan Carlos de Borbón, que ha lamentado no haber sido invitado al evento, sin embargo su hijo le recordó emocionado como clave para superar la transición política que permitió la llegada de la democracia. En realidad, ha sido la propia Casa del Rey Felipe la que no ha considerado oportuno que el padre del actual soberano acudiera también al acto pues el protagonismo debía recaer en el jefe del Estado y no en su progenitor, lo que sin duda hubiera sucedido de asistir Juan Carlos I. Según algunos medios periodísticos, el rey Juan Carlos exculpa a su hijo de la decisión, sugiriendo que han sido otros poderes los que lo han decidido, no entendiendo que siendo el artífice de la democracia actual se le excluya de la celebración. Sin embargo, no ha habido ninguna declaración oficial por parte de Don Juan Carlos al respecto.

En 1977, aquellas primeras elecciones, con todos los partidos políticos legalizados después de más de cuarenta años de una férrea dictadura del general Franco, dio por vencedor a la coalición "Unión de Centro Democrático" (UCD), con un 34,5% de los votos. Con el 24,4% le seguía en porcentaje de votos el Partido Socialista Obrero Español, el Partido Comunista de España con un 9,3% y la formación conservadora "Alianza Popular" en cuarto lugar con un 8%. Participó el 78,8% de los españoles con derecho al voto (todos los mayores de edad nacidos en España y en pleno uso de sus facultades). Unos veinte millones de hombres y mujeres acudieron a las urnas. El resultado fue un Parlamento multicolor, que no se veían en las Cámaras de Representantes desde tiempos de la Segunda República, en los años 30. La derecha moderada ganó las elecciones consiguiendo 166 escaños (la mayoría absoluta estaba y está fijada en 176 escaños). La izquierda consiguió, en su conjunto, 145 escaños y la derecha más conservadora junto a otros partidos políticos de centro, veinte escaños en total, con lo que el centro-derecha ganó los comicios con 186 asientos en el Congreso (mayoría absoluta pero muy fragmentada). Los partidos nacionalistas juntaban 19 escaños. Comparemos esa situación con la actual: el Partido Popular, heredero de "Alianza Popular", tiene actualmente 137 escaños, el 33% de los votos; ha aumentado un 25%. El Partido Socialista, 85 escaños (22,7%, desciende un 1,7% con respecto a entonces), Esquerra Republicana de Cataluña, que también se presentó en 1977, actualmente tiene nueve escaños cuando entonces solo consiguió un escaño y el 0,8% de los votos (en 2016 experimenta, con respecto a aquellos tiempos, una subida del 1,8%). Convergencia Democrática de Cataluña, heredera del Pacto Democrático por Cataluña, tiene actualmente ocho escaños cuando en aquellas elecciones consiguieron once, el 2,8% de los votos (en las elecciones de 2016, un 0,8% menos). El Partido Nacionalista Vasco cuenta con cinco escaños en 2017 mientras que hace cuarenta años fueron ocho escaños. Por último, los partidos nacionalistas canarios tienen un escaño en el Parlamento actual y ninguno en el de 1977.

Hoy es la Ley Orgánica del Régimen Electoral General la que regula los comicios que cada cuatro años se celebran en España, una norma legal que data de 1985, cuando ya llevaban tres años gobernando los socialistas. Y es que en 1982 el Centro-Derecha pierde las elecciones ganando por mayoría absoluta el Partido Socialista. UCD tuvo una debacle como ninguna otra formación política ha tenido en España (en pocos Países del Mundo democrático se ha visto algo parecido), pasando de 157 diputados a tan solo 11. En cambio, el Partido Socialista pasaría de 85 a 202, también la mayor subida que se recuerda de partido político alguno. Se da la circunstancia de que 33 años después, la debacle fue del Partido Socialista que actualmente vuelve a tener los mismos diputados que en 1977. Ese año sería la Ley de Reforma Política la que reguló las elecciones hasta las de 1986 que ya se rigieron por la actual Ley Electoral. Resulta una paradoja que la Constitución Española fuera redactada, aparte de por las cuatro formaciones más votadas en las elecciones de 1977, por los partidos catalanes que ahora desean la independencia. Se han olvidado sus actuales dirigentes de lo que hicieron sus antecesores por instaurar la Constitución de España: muchas noches sin dormir, tensión por el malestar militar ante el aumento de los atentados terroristas por parte de grupos a los que, durante la dictadura, tenían controlados, reuniones continuas para llegar a un acuerdo que contentara a todos, pero sobre todo capacidad dialogante, algo que muchos echan en falta entre los políticos actuales. Esa capacidad para el diálogo permitió que saliera adelante la Ley del Derecho de Asociaciones Políticas que legalizó, entre otros, el Partido Comunista, algo que no gustó nada al sector más conservador de los altos mandos militares. La ultraderecha asesinaría a tres abogados laboralistas en la calle Atocha de Madrid, pero tan deleznable crimen no truncó los planes en los que ya estaba involucrado todo un País que ansiaba libertad.

Hay quienes dicen que España vive una segunda transición con más fuerzas políticas compartiendo el poder frente al bipartidismo que ha imperado en la escena política desde 1996, cuando el Partido Popular ganó las elecciones generales, arrebatando el Gobierno a los socialistas que lo habían ostentado durante catorce años. Desde entonces, se han sucedido los dos grandes partidos: en 2004 ganarían de nuevo los socialistas y en 2011 otro relevo para conseguir la derecha el mayor respaldo en número de votos que ninguna otra formación ha conseguido desde las elecciones de 1977. Sin embargo, el logro queda empañado al perder 64 escaños el Partido Popular en 2015. El batacazo era compartido por el otro gran partido tradicional, el socialista, que perdía 59 escaños. Esos asientos se repartían entre dos fuerzas políticas nuevas existiendo en la actualidad tres grandes partidos en España, ya no solo dos (y otro con menos representación parlamentaria pero clave para gobernar con su apoyo), y ninguno con suficiente mayoría.

La amenaza secesionista está más viva que nunca en Cataluña, aprovechando la debilidad parlamentaria del actual Gobierno que se ve obligado a negociar cualquier propuesta o proyecto de ley para sacarlos adelante. El Partido Socialista ha continuado con su sangría de votos y ahora tiene 25 escaños menos que en 2015.

Los éxitos de quiénes trabajaron duro en la transición para conseguir la actual democracia se vuelven amargos al comprobar la inestabilidad, desigualdades y corrupción actuales. Mientras tanto, un momento para el recuerdo: la exposición "40 años de las primeras elecciones democráticas", en el Congreso de los Diputados rememora aquella hazaña en la que políticos de raza sacaron adelante un proyecto contra viento y marea.

Hay otra semejanza con aquellos difíciles tiempos: la Policía perseguía a los disidentes políticos en los últimos momentos de la dictadura y hoy en día también sucede, pero ahora porque muchos políticos se han corrompido con el poder. La culminación del "milagro español" fue convertir pacíficamente, desde la legalidad, un Régimen dictatorial en una democracia ejemplo para muchos Países, y una economía proteccionista y limitada en una gran potencia económica, entre finales de los 90 y primeros años del siglo XXI. España ya no era el País de emigrantes de los 60-70 sino que acogía grandes masas de inmigrantes por una riqueza nacional impresionante que después se tambaleó al no gestionarse correctamente.

España había sido con Franco un Estado de Leyes. A partir de 1977, con las primeras elecciones democráticas en décadas, se convertía en un Estado de Derecho, con separación de poderes (judicial, legislativo y ejecutivo) convirtiéndose en una de las democracias más avanzadas del Mundo. Pero ha costado miedo y sangre, mucha sangre. Un golpe de Estado en 1981 que amenazaba con devolverlo todo a la época dictatorial pero que afortunadamente no funcionó y una actividad terrorista feroz que dejaría cientos de muertos y muchos más heridos. Pero también el terrorismo ha sido vencido a costa de muchos valientes que lo han combatido: agentes de policía, militares, políticos, periodistas, etc. A todos les unía un mismo objetivo, aunque tuvieran ideas diferentes: la lucha por la libertad y contra la represión. España es hoy uno de los Países más liberales y avanzados del Planeta y sin embargo entre antisistemas y fantasmas del pasado se pretende destruir lo conseguido, que no es poco.