Dunkerque: ¿milagro o estrategia?

04.08.2017

Peliculón para el verano: Dunkerque, una de guerra. Pero no una cualquiera, pues su director, Christopher Nolan, ha echado los restos, sobre todo en efectos especiales, anteponiéndolos a los dialogos. El director llegó a proponerle a los productores prescindir del guion, a lo que se negaron enseguida. El propio Nolan dice que le miraban como si estuviera loco. Aun así, prevalece la escenografía.

El director pretendía mostrar lo angustioso de la situación que vivían los soldados en tan desesperante situación para que los espectadores la vivieran como si se encontraran ellos mismos en la playa de Dunkerque. No hay un solo protagonista sino varias historias paralelas. Tampoco veremos las acostumbradas orgías de sangre de las películas bélicas; todo es más sutil.

Casi todos los espectadores a los que se les pregunta resaltan lo mismo: su realismo, alejado del cine bélico clásico de supersoldados o comandos que realizan misiones imposibles. Aquí experimentamos las emociones de los militares que tuvieron la desgracia de coincidir en aquella playa francesa, en 1940. Cientos de miles de soldados franceses y británicos se agolpaban en un espacio reducido, rodeados por las fuerzas alemanas, esperando ser evacuados, pero eran demasiados. 

La retirada de Dunkerque, de Charles Ernest Cundall (Imperial War Museum)
La retirada de Dunkerque, de Charles Ernest Cundall (Imperial War Museum)

Los mandos comprendieron enseguida que morirían sin remedio. Semejante masa humana no podía ser rescatada en tan poco tiempo: no había medios suficientes.

Un superviviente entrevistado por el medio Global News, Ken Sturdy, tras ver la película declaró que creyó volver a ese momento y lugar; es la mejor crítica que podía recibir la película. Si alguien que estuvo en tan dramático escenario considera que el film recrea con total realismo lo que vivió, cualquier otro comentario sobra. Pero las críticas no han ido dirigidas a la puesta en escena, que es impresionante, sino a la historicidad de los hechos que recrea. 

El milagro de Dunkerque

Imaginemos la escena, incluso sin haber visto la película: tenemos las tropas enemigas detrás que vienen a por nosotros y que no perdonarán porque en una guerra son ellos o nosotros. Tal y como llegan van matando a cuántos encuentran a su paso (a los que no matan se les apresa). La única salida es el mar, pero los barcos están muy lejos, no pueden acercarse porque serían blancos fáciles de la artillería alemana. Nos tiramos al agua y nadamos como si el mismísimo demonio nos persiguiera.

Desde los buques, en la lejanía, se envían botes para intentar rescatar a la gente que entra en el agua esperanzada en huir. 68.000 personas cayeron bajo las balas alemanas o fueron detenidos y conducidos a campos de concentración en el Este de Europa. Pero más de 338.000 soldados lograron huir, lo que todavía hoy sigue siendo considerado un verdadero milagro.

La agobiante atmósfera que el espectador vive como si de un soldado más se tratara la hemos experimentado anteriormente, por ejemplo, en "Salvar al soldado Ryan"; su escena inicial con el desembarco de Normandía es igualmente estremecedora y sumamente realista.

Desembarco de Normandía
Desembarco de Normandía

Dunkerque es recomendable verla en una buena sala de cine donde el sonido sea envolvente porque es uno de los recursos más mimados por Nolan en su película. Y es que se ha utilizado la tecnología IMAX que es uno de los más espectaculares logros en imagen y sonido creando escenas envolventes verdaderamente impresionantes. Da igual donde nos sentemos en el cine; si está equipado con IMAX cualquier ruido lo viviremos como si se hubiera producido a nuestro lado.

Pero volviendo a la historia real de Dunkerque, nos seguimos preguntando: ¿cómo pudieron escapar? Con el Océano como única salida, el rescate de todos era imposible, rodeados por el ejército alemán, y sin embargo lo consiguieron. Cayeron decenas de miles, pero se salvaron muchos más de los que cabía esperar. Los primeros sorprendidos fueron los mandos militares que, contemplando la escena con sus prismáticos, desde los barcos, no daban crédito.

Pongámonos en escena, nunca mejor dicho. Las tropas alemanas han barrido la Línea Maginot, un sistema defensivo construido en los años 30 con el objetivo de frenar un eventual ataque conjunto de alemanes e italianos si avanzaban hacia Francia en una contienda futura. Y sucedió: un enorme ejército alemán se dirige hacia Francia. La idea es conquistar, en una operación relámpago, el norte de Francia y Bélgica para llegar a la Costa e impedir que lleguen refuerzos de Gran Bretaña.

A lo largo de toda la línea defensiva había fortalezas, bunkers, observatorios, refugios para las fuerzas de infantería, obstáculos que impidieran el avance de tanques y defensas locales. Pero Alemania despista a los franceses no atacándoles por lo que el alto mando francés, confiado, retira las fuerzas de reserva de la Línea Maginot al considerar que eran necesarias en otros lugares por los que creían más posible el ataque. Sería el momento esperado por los alemanes para atacar.

Fortaleza de la Línea Maginot, hoy una atracción turística
Fortaleza de la Línea Maginot, hoy una atracción turística

Aprovechando la debilidad de la Línea Maginot, obligan a los franceses a replegarse. Gran Bretaña había conseguido desembarcar un gran contingente, pero el rápido avance alemán les cogió por sorpresa no quedándoles otra que huir e intentar regresar a territorio inglés. Se pone en marcha la Operación Dinamo que pretendía evacuar a las tropas anglofrancesas desde Dunkerque. Para ello, aguardaban 130 navíos, protegidos por cuarenta destructores. 

Sin embargo, desde Berlín se recibe la orden de que los panzer, los fabulosos tanques alemanes, paren su avance y sea la aviación, la famosa Luftwaffe, la que actúe desde ese momento. Nadie sabe por qué se dio semejante orden: por humanidad (poco probable, en una guerra), una estrategia equivocada, una maniobra de altos mandos alemanes para favorecer a la Luftwaffe esperando una fácil y rápida victoria que agradara a Hitler; se desconoce.

Lo normal hubiera sido una maniobra conjunta entre los aviones de combate, los tanques y la infantería alemanes, pero solo actuaron los cazas desde el aire.

El comandante de las fuerzas alemanas era el general Gerd von Rundstedt, conocido como "el último prusiano", por pertenecer a la élite militar alemana, no siempre conforme con el partido nazi. De hecho, junto con el mariscal Walther Von Brauchitsch (Comisionado de la Guardia prusiana a los 19 años de edad), comandante en jefe de la Wehrmacht (el Ejército de Tierra alemán), mostraron su desacuerdo en más de una ocasión. Ambos fueron los artífices de la "guerra relámpago" alemana. 

El general Von Rundstedt participó en las grandes batallas de la Primera Guerra Mundial: el Marne, los Cárpatos o Galitzia. Era experto en táctica militar y el estratega que destruyó la línea defensiva francesa dividiendo el ejército de Francia en dos acorralando a las tropas anglofrancesas en Dunkerque. E inexplicablemente, 215.000 soldados británicos y 123.000 franceses (y belgas) consiguieron huir de su cerco. ¿Qué sucedió? Es uno de los grandes debates de la Historia militar.

Los expertos en la Segunda Guerra Mundial y estrategia militar no se ponen de acuerdo. ¿Esperaban refuerzos que no llegaban? Incluso se barajó un posible pacto secreto entre Churchill y Hitler por el que el segundo aceptó dejar que los británicos se marcharan para llegar a algún tipo de acuerdo posterior. El caso es que los barcos que aguardaban frente a la Costa tuvieron una semana para poder llevar a cabo la evacuación.

Los mandos británicos no daban crédito puesto que en sus mejores previsiones calcularon que solo podrían rescatar a 50.000 soldados, dando por muertos o presos al resto. Y ciertamente, decenas de miles de soldados franceses serían apresados al no poder huir, pero en la película de Nolan no se muestra el esfuerzo y valentía de soldados y civiles franceses que ayudaron a los británicos a escapar, aun con el riesgo de sufrir las represalias alemanas cuando Francia cayera.

Los medios de prensa franceses se han indignado lo que han reflejado en su crítica de la película. Y es que decenas de miles de franceses protegían la retaguardia de las tropas que intentaban huir en el mar, lo que se han olvidado en mostrar en la película, como si verdaderamente hubiera sido un milagro, cuando en realidad confluyeron varios factores.

Nosotros, defenderemos nuestra isla, lucharemos en las playas, lucharemos en los campos de aterrizaje, lucharemos en los campos y las calles, lucharemos en las colinas; y... Nosotros Nunca nos rendiremos 

Winston Churchill, ante la Cámara de los Comunes, días después de Dunkerque


¿Y si fue una estrategia alemana?

Tal vez no fue tan absurda la maniobra alemana, sino todo lo contrario. Con escasos suministros y munición insuficiente después de su avance en dos frentes distintos, los alemanes estaban lejos de su País por lo que necesitaban imperiosamente abastecerse si querían contener una posible contraofensiva aliada. Así que tal vez la estrategia alemana fue, desde un principio, dejar que huyeran apresuradamente las tropas aliadas viéndose obligadas a abandonar todo su material.

Vehículos, armas, pertrechos de todo tipo, alimentos, lo suficiente para dotar al ejército alemán de todo lo que necesitara sin verse obligados a regresar a Alemania o esperar recursos nuevos. Tan solo tenían que dejar que los británicos y franceses huyeran y lo hicieron en barcos de todo tipo, incluso pequeñas lanchas en las que no podían trasladar su pesado material bélico. Ni siquiera las armas pues en ese momento solo deseaban salir cuanto antes de la ratonera en la que se encontraban.

Hablamos de todo el suministro que transportaban tres ejércitos: el británico, el francés y el belga. Y todo ello sería incautado por los alemanes, sin apenas bajas en sus filas. 

Hitler respaldo la orden del general Von Rundstedt de frenar el avance de los panzer, aunque la revocaría tres días después, pero mientras llegaban las nuevas ordenes y se planificaba la nueva línea de acción, transcurrió casi una semana que para los británicos y franceses resultarían esenciales. Por su parte, los alemanes conservaron todo su potencial artillero y de infantería mecanizada además de reabastecerse con todos los suministros y material abandonado por los aliados en la playa.

Panzer IV
Panzer IV

Si los panzer hubieran avanzado en Dunkerque habrían quedado atrapados muchos de ellos en las marismas por lo que no hubieran podido ser utilizados después en la conquista de Francia y defensa de la Costa Atlántica. Si esa fue la estrategia desde un principio, sin duda fue una jugada maestra.