La asombrosa tecnología nazi

15.04.2017

La tecnología nazi llegó a ser tan avanzada que de haber contado con un año más, sin duda, la guerra hubiera tomado otra dirección. Misiles extraordinarios, submarinos gigantes y otros que alcanzaban velocidades y profundidades asombrosas para la época, aeronaves con diseños que todavía hoy sorprenden y artilugios de uso común pero de técnica muy adelantada a su tiempo.
Afortunadamente, los aliados llegaron a tiempo de que el nefasto Régimen nazi pusiera en práctica todos estos ingenios, si bien es cierto que fueron los propios jerarcas nazis los que, debido a su falta de previsión y a sus disputas entre ellos así como a la animadversión de muchos altos mandos militares que no concordaban con los nazis, por lo que la tecnología alemana de la segunda mitad de los años 30 y primera de los 40 no acabó desarrollándose del todo.... o tal vez sí, ya que muchos de los avances posteriores de norteamericanos y rusos se debieron a los principios investigados y estudiados por los ingenieros y científicos alemanes.

El movimiento nazi fue capaz de los avances tecnológicos más espectaculares de la Historia. Las bombas V2 son el antecedente de los programas atómicos con fines bélicos de las grandes superpotencias de la Guerra Fría y de los misiles que pusieron en órbita los satélites artificiales en los años 60 e incluso es probable que el primer submarino nuclear fuera alemán, el U-234. Fueron capaces de diseñar cazas con motores a reacción, como el que impulsaba al Messerschmitt Me 262 del que derivan los F-86 norteamericanos y los MIG-15 soviéticos y es conocido su interés en desarrollar las investigaciones en torno al enriquecimiento de uranio.

El U-234, tres veces más grande que el resto de submarinos que por aquel entonces surcaban los mares y que llevaba en sus bodegas parte de esa tecnología o al menos documentos explicativos, fue trasladado en mayo de 1945 a Nuevo México una vez fue capturado por los norteamericanos. Resulta sospechoso que pocos meses después se detonara el primer ingenio nuclear en ese mismo Estado.

Sin duda, los nazis no solo habían investigado la aplicación de la energía nuclear a la guerra sino que sus estudios estaban muy avanzados aunque no tanto como para aplicarlos antes de que las fuerzas aliadas llegaran a Berlín. Recordemos las palabras de Joseph Goebbels, procurador general para la guerra total y ministro de la propaganda nazi, quién dijo, en 1945, que Alemania estaba en posesión de una sorprendente y poderosa arma que cambiaría el signo de la contienda otorgándoles la victoria final.

El modelo AS-6 era un avión muy parecido a la forma más conocida de los platillos volantes. Tanto Arthur Sach como otros ingenieros alemanes afines al Régimen nazi diseñaron aparatos como ese para la Luftwaffe pero no los suficientes como para que ganaran la guerra en el aire, sin embargo se sospecha que los nazis consiguieron superar la velocidad del sonido y que sus investigaciones cayeron en manos de norteamericanos y soviéticos cuando éstos llegaron a Berlín, llevándose a sus respectivos Países a los cerebros alemanes. El llamado "caza milagro" era capaz de volar tan bajo que no era detectado por los radares y su velocidad alcanzaba los 1.000 kilómetros por hora. Conseguía alturas de 11.000 metros y ascendía a razón de 125 metros por segundo; sencillamente era insuperable. Hay constancia documental de los estudios en torno a ese "caza milagro", concretamente en el Centro de Pruebas Aerodinámicas de Göttingen en el que apareció un informe con el título "El ala motriz". Cuando los ingenieros norteamericanos ojearon estos documentos quedaron boquiabiertos ante el espectacular avance en tecnología aeronáutica de los nazis. Si no hubiera sido por el empuje de los aliados gracias al cual consiguieron llegar a Berlín en 1945, si tan solo se hubieran retrasado un año, digamos mejor si el ejército alemán hubiese sido capaz de contenerles un año más en Francia e Italia, es probable que los nazis hubieran puesto en marcha sus nuevas y asombrosas armas, tomando la guerra otra dirección ya que se dice que algunos prototipos, como el "Hannebu", eran capaces de volar a una altura de 15.000 metros y una velocidad de 3.600 kilómetros por hora (tres veces la velocidad del sonido), cazas de despegue vertical, minas aéreas, etc. Sin embargo, sobre esos avances tecnológicos se ha especulado mucho y tal vez fantaseado demasiado por lo que no hay pruebas contundentes.

En lo que si concordaban muchos pilotos que sobrevolaron Europa en 1944 era en su encuentro con los "foo-fighter", bolas luminosas de extrañas formas que atemorizaban a los aliados pues consideraban que se trataba de un arma secreta de efectos insospechables, tal vez simples aviones-espía pero imposibles de darles alcance.

Ángel Alcázar de Velasco, un espía español que trabajó para el Régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial, declaró en su día que los platillos volantes no son ingenios extraterrestres sino muy terrícolas, es más, fueron un invento nazi posteriormente desarrollado por los rusos y los norteamericanos.

300.00 patentes se registraron entre 1932 y 1945 por parte de ingenieros alemanes; una cifra fabulosa. Pero en lo que a la industria de la guerra se refiere, afortunadamente, los nazis no supieron rentabilizar sus increíbles inventos ya que entre ellos y los militares, muchos de los cuales no simpatizaban con el ideario nacional socialista, no llegó a existir el feeling necesario como para que todos esos ingenios bélicos fueran un éxito.

De todos modos, armas como el rifle automático o el cañón railgun son de fabricación alemana; también los grabadores magnetofónicos, las primeras computadoras digitales o los dispositivos infrarrojos y esto nadie puede discutirlo. Lo que ocurrió es que se gastaron ingentes cantidades de dinero en proyectos imposibles, quedando los más prácticos relegados a un segundo plano hasta que los jerarcas nazis se dieron cuenta de su error por lo que imprimieron prisa a estos últimos pero ya era demasiado tarde: carecían de recursos y aún peor, carecían de tiempo. Peor para ellos, claro; mejor para el resto de la Humanidad.