La herencia doria

12.05.2017

En principio se piensa que Esparta era la capital más importante de los territorios dorios, aquel pueblo invasor que derrotó a los aqueos y que se consideraban descendientes del mismísimo Heracles. Algunos aqueos desorientados parece que no se dieron cuenta de que enfrentarse a los dorios era poco menos que un suicidio por lo que los que sobrevivieron lo hicieron como esclavos, conocidos como "ilotas".

Las tres tribus míticas dorias, los pánfilos, los dimanes y los hileos, que algunos autores consideran en todo caso predóricas creyendo que lo realmente dórico se originó ya en sus establecimientos fijos griegos, procedían del Épiro y acabaron por situarse definitivamente en la Península del Peloponeso. Otros se desplazaron a las Cícladas e incluso Asia Menor (probablemente los persas, en su expansión por la actual Turquía, ya tuvieron algún encuentro con ellos que les indicara a que se enfrentarían si decidían invadir Grecia); estamos en el siglo XII a.C.

La novedad más importante que introducía este pueblo es el hierro por lo que sus armas resultaban temibles a los griegos que aún combatían con el bronce.

Esparta era una ciudad singular entre las polis griegas. Rivalizaba con Atenas, de hecho es legendario el enfrentamiento entre ambas ciudades. Lo que hacía originales a los espartanos era que ellos sí se acercaron a un sistema democrático como pocos lo hicieron, repartiendo la tierra en lotes iguales (realmente tras la reforma de Licurgo ya que no siempre fue así), las decisiones eran populares, aunque siempre con el experto consejo de los ancianos y había dos reyes, lo cual resulta muy curioso, el caso es que uno controlaba al otro y viceversa.

Es verdad que muchos espartanos eran periecos o ilotas, no gozaban de la ciudadanía ni sus derechos, lo que era común a todas las polis, pero los ciudadanos eran exactamente iguales ante la Ley, aunque los había más ricos y menos. No se trataba de una sociedad machista, la mujer no estaba relegada al plano doméstico como en otras polis o reinos, sino que compartía para bien o para mal el destino de su marido y de la ciudad aunque no iban a la guerra, cuidando en tiempos de conflictos de sus hijos. Los niños, a la temprana edad de siete años, comenzaban su adiestramiento militar considerado uno de los más duros que se recuerdan pero las mujeres siempre fueron sumamente respetadas por sus compañeros. La película "300" es fiel a la realidad histórica con respecto al adiestramiento de los espartanos desde niños pero olvidaros de un Jerjes parecido más a un drag queen que a un rey-dios, a no ser que el concepto "divino" lo veamos en su vertiente gay. Tampoco eran 300 soldados únicamente sino que les acompañaban casi 5.000 soldados de otras ciudades si bien al final de la batalla de las Termópilas, después de varios días luchando, se marcharon muchos para defender las ciudades griegas puesto que se veía ya claramente que serían derrotados pero aún así seguían acompañando a los 300 hoplitas espartanos otros 1.000 tespios y tebanos.

En el siglo VIII a.C., mucho antes del rey Leónidas y sus 300, los dorios emigraron a la conocida posteriormente como Magna Grecia, en Italia, a quienes socorrería otro descendiente de dorios tiempo después, Pirro, rey de Épiro, con sus famosas victorias pírricas. Las victorias o éxitos que no saben a mucho en el contexto global en el que se obtienen ya que no suponen un gran avance, no son victorias totales, además de sufrir importantes pérdidas, son desde entonces conocidas como victorias "pírricas".

Las primeras ciudades helénicas fueron obra de los dorios aunque, naturalmente, una vez se fundieron con el resto de pueblos a los que dominaban en Grecia y una de sus herencias más destacadas, recordadas y visibles todavía hoy son las columnas dóricas: sin basa y un capitel formado por el ábaco, el equino y el collarino.

El enfrentamiento con Atenas viene de siempre ya que los aqueos que escaparon a la invasión doria son los que fundaron Atenas.

Por supuesto no debemos olvidar a Corinto, la otra gran ciudad dórica que llegó a ser muy importante en todos los aspectos en la época clásica.