Los peores huracanes de la Historia

19.09.2017

El huracán Irma fue anunciado como el peor de la Historia, pero los ha habido mucho peores

Todos los años se producen numerosos huracanes
Todos los años se producen numerosos huracanes

ALEJANDRO FERNÁNDEZ


El huracán "Irma" es considerado el más grande y poderoso que los Países bañados por el Atlántico recuerdan en sus registros. Su ojo tenía un diámetro, en su apogeo, de 850 kilómetros, llegando a cubrir una extensión de más de un millón de kilómetros cuadrados. Si hubiera atacado la Península Ibérica, la habría cubierto en su totalidad, alcanzando Italia, el sur de Francia y el norte de Marruecos. Pero si esas cifras impresionan, Irma no ostenta el record en el ranking de ciclones, por tamaño, ya que el más grande registrado fue el "Tip" con un ojo que alcanzó 2.200 kilómetros de diámetro. Se originó en 1979 y llegó a generar vientos de 305 kilómetros por hora. Los huracanes suelen durar tan solo unos días pero el Tip estaría activo durante dos semanas, centrándose en el Mar de Japón. Aún con estos datos, no fue el más violento.

El que más intensidad demostró en alta mar fue el huracán "Patricia", con vientos de hasta 325 Km/h. Tuvo atemorizados a las autoridades mexicanas pues se dirigía amenazador a su costa occidental, la que baña el Pacífico. Los meteorólogos advirtieron que no tenían conocimiento de ningún otro frente tormentoso que en el pasado hubiera alcanzado el poder del huracán Patricia, con lo que instaron a México a que se preparara para lo peor. Pero una barrera natural, la Sierra Madre Occidental, actuó en defensa de los Estados de Jalisco y Michoacán que hubieran sido los más afectados. La cadena montañosa frenó su descomunal impulso convirtiéndolo en tormenta tropical. Tuvieron más suerte que los habitantes del Estado de Colima, cuya ciudad de Manzanillo sufrió, en 1959, cientos de muertes por otro huracán. Pero ha sido la costa oriental la más castigada por los huracanes, como todo el Caribe, dejando en los últimos 90 años miles de muertos. Puerto Rico recuerda en sus anales como el huracán San Felipe-Okeechobee destruía la Isla, en 1928, causando 2.166 muertes.

En comparación a todos los anteriores, el huracán "Harvey", el que ha devastado Houston, era menos veloz y aun así el valor de los daños asciende a 180.000 millones de dólares. Muy superior a la catástrofe del Katrina, la más perjudicial (en cuanto a daños materiales) hasta la llegada del Harvey; éste último mató a 65 personas y obligó a decenas de miles a abandonar sus hogares.

En 1994, el ciclón Gordon causó 2.000 muertes en Haití pero el más devastador ha sido el huracán "Mitch", en 1998, que dejó a su paso más de 10.000 muertos, igual número de desaparecidos y tres millones de perjudicados por los efectos catastróficos del huracán que se cebó con Honduras (destruyendo prácticamente toda su industria y agricultura) y Nicaragua, arrasando también las localidades por las que pasó en su visita a los Estados Unidos.

En 2004 el huracán Jeanne causó 1.358 muertos, casi todos en Haití, con cientos de heridos y un cuarto de millón de damnificados; también causó importantes daños en la República Dominicana y menos, pero considerables, en Florida. El mismo año, el huracán Charley mató a menos personas pero los cuantiosos daños ascendieron a 15.000 millones de dólares. También en 2004, el huracán Frances dejaría tres muertes y los daños fueron también menores: 6.900 millones. La peor parte se la llevó, una vez más, Haití, con 3.000 muertes. Este País ha sido duramente castigado y de forma continua no dándole tiempo a recuperarse. El año pasado, el huracán Mathew destruyó el País, uno de los más pobres del Planeta, matando a más de 900 personas.

El huracán Katrina, en 2005, llegó antes a Miami que a Nueva Orleans, pero sería en esta segunda ciudad cuando alcanzó categoría 5, la máxima, destruyendo la ciudad, dejándola bajo las aguas en un 80% de su superficie. Causaría 1.833 muertes en los tres Estados por los que pasó: Florida, Misisipi y Luisiana, sobre todo en éste último, con daños valorados en más de 108.000 millones de dólares. Los afectados superaron el medio millón.

En 2012 el huracán Sandy también dejaría 253 muertos en el Caribe, llegando incluso a Canadá; solo en los Estados Unidos mató a 147 personas.

La Región es proclive a grandes tormentas tropicales y huracanes, de hecho, para este año se preveían en torno a una veintena de estos fenómenos naturales. Pero parece que la previsión se ha quedado corta si bien no debemos ser alarmistas, como algunos medios que hablan de una frecuencia inusitada de huracanes. Ya en 2005 sucedió algo similar, originándose nada menos que 23 grandes tormentas de las que 13 derivaron en huracanes. 

Florida está acostumbrada a los huracanes
Florida está acostumbrada a los huracanes

Solo Florida está verdaderamente preparada al ser la más expuesta a los ciclones, construyendo sus edificios con protección reforzada y planes de evacuación eficaces. 

El Estado de Florida lleva siendo golpeada por estos formidables frentes tormentosos desde siempre, pero de los que han sido registrados destacan el Gran Huracán de 1926, con cientos de desaparecidos. Era de categoría 4 pero en aquella época, con menos medios, no se pudo evitar la muerte de 373 personas. La ciudad y todo el Estado decidieron prepararse para tan devastadores embates de la naturaleza. Pero no les dio tiempo porque tan solo dos años después, el huracán San Felipe-Okeechobee, que también destruyó Puerto Rico, hizo que el lago Okeechobee aumentara su nivel en tres metros provocando una gran inundación en Florida con cientos de muertos y daños valorados en 25 millones de dólares de entonces (356 millones de dólares actuales).

En 1935 un nuevo huracán, en esta ocasión de categoría 5, arrasa los Cayos de Florida matando a 408 personas, pero en esta zona todavía hoy, los más mayores recuerdan con temor el huracán Donna que en 1960 dejó 50 muertos, pero daños por valor de 387 millones de dólares de la época. Causó verdadero pánico porque parecía que no cesaría nunca ya que se mantuvo activo durante más de una semana con olas de más de cuatro metros de altura (el huracán Norbert duró nueve días, en 2008). Mayores serían las olas provocadas por el huracán Andrew, en 1992, superando los cinco metros, con 65 muertes y daños calculados en 26.500 millones de dólares, quedando destruidas 65.000 casas.

Así que ya vemos como, a pesar de lo enorme de la extensión cubierta por el huracán Irma, no es ni el más grande, ni el más veloz ya que sus vientos no han superado los 295 kilómetros por hora, y ya hemos visto que hubo otros más veloces. Es cierto que Irma alcanzó ráfagas de 360 kilómetros por hora pero los picos más altos siguen siendo record del huracán Olivia que en 1996 alcanzó 409 km/h. matando a 30 personas y dejando 500 heridos, principalmente en México. Pero el Olivia, en realidad, era de categoría 4 solo que hubo un momento que alcanzó esa velocidad del viento para amainar enseguida. En cambio, el Irma ha devastado las Islas de Barbuda y San Martín porque sus fortísimos vientos son continuos y sus brazos tan largos que sin llegar a impactar de lleno con Puerto Rico lo ha alcanzado causando tres muertos y un millón de personas sin suministro eléctrico. En total ha causado 82 muertos afectando también muy seriamente a las islas de Anguila, Antigua, Bahamas, Cuba, Islas Vírgenes y otras islas del Caribe así como La Española (Haití y República Dominicana). 

La nueva amenaza: el huracán María

Sin dejar respiro para recuperarse del Irma, un nuevo ciclón llega al Caribe: el huracán María. 

Los vientos del María son de hasta 260 kilómetros por horas y no ráfagas puntuales sino sostenidos, un categoría 5 por lo tanto. Ya ha devastado la Isla de Martinica y se dirige a las Islas Vírgenes y Puerto Rico. Las previsiones, como sucedió con el Irma, son catastróficas. 

La escala que mide la intensidad de los huracanes es la denominada Saffir-Simpson, por sus creadores, el ingeniero civil Herbert Saffir y el director del Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos, por aquel entonces (1969), Robert Simpson. Se basa en la velocidad del viento que alcanzan y se originan por la combinación de aguas cálidas y aire húmedo. Tanto el Atlántico Noroccidental como el Pacífico Nororiental son propensos a su formación.