Los pueblos malditos gustan al turismo

04.08.2017

Por todo el Mundo existen lugares considerados "malditos" donde la leyenda se confunde con la realidad histórica. Brujería, castigos divinos, desapariciones sin explicación o rituales satánicos pueblan las historias en torno a estos sitios. Ficción o realidad, las agencias turísticas comienzan a incluirlos en su oferta para el verano, la temporada ideal para visitarlos porque permite acampar entre sus ruinas por la noche....si nos atrevemos, claro.

Bodie, el pueblo fantasma del Salvaje Oeste

Bodie es un pueblo abandonado de California. Vivió su momento de esplendor en la fiebre del oro de la segunda mitad del siglo XIX. Contaba con oficinas bancarias, una orquesta municipal de música, estación de ferrocarril e incluso periódicos que informaban de la animada vida de la ciudad, con numerosos salones como esos que vemos en las películas del Salvaje Oeste. Incluso se construyó una de las primeras centrales termoeléctricas de la Historia. 

Vehículo de 1927 junto a surtidores de gasolina en Bodie
Vehículo de 1927 junto a surtidores de gasolina en Bodie

Cómo trabajaban muchos individuos de origen chino, como en casi todo el Oeste norteamericano, tenían su propio templo con lo que la ciudad era multirracial y cosmopolita y un distrito de negocios; Bodie llegó a tener 10.000 habitantes. Pero un incendio en 1932 marcó su declive y poco después sería abandonado. Las agencias de viajes lo publicitan como un verdadero pueblo fantasma para atraer a los turistas, y lo cierto es que recibe muchas visitas, dejando divisas. 

Uno de los salones de Bodie
Uno de los salones de Bodie

Ochate, la leyenda del pueblo maldito

En España se ha importado esta tendencia de convertir pueblos abandonados durante décadas en atracciones turísticas. Otros pueblos, en cambio, siguen olvidados excepto para los amigos de lo esotérico que investigan las historias que algunos vecinos cuentan sobre hechos paranormales acaecidos en esos lugares. Uno de ellos y según algunos maldito es Ochate.

Se cuenta que, a mediados del siglo XIX, la localidad fue atacada por tres terribles enfermedades: viruela en 1860, tifus en 1864 y cólera en 1870; solo hubo tres supervivientes. La leyenda cuenta que las localidades próximas no se vieron afectadas por ninguna de las tres epidemias. Se dice que en sus ruinas se oyen voces, se ven luces en la oscuridad, incluso desapariciones de personas de las que no se ha vuelto a saber nada y hasta avistamientos OVNI; vamos, el pack completo.

En realidad, casi nadie sabía de la existencia de este pueblo hasta que a primeros de los 80 se hicieron eco de sus leyendas algunas revistas de parapsicología y enigmas. Sin embargo, la leyenda de las tres epidemias es eso tan solo: ficción. Ni Ochate fue atacado con tal virulencia ni se produjeron en los años que cuentan quiénes han alimentado esa historia tan truculenta. Consultando los registros históricos comprobamos que la localidad estaba aún habitada en 1885.

¿Por qué atraen tanto las historias de lugares malditos?

Porque generan dinero como atracciones turísticas que recrean lugares aquejados por una supuesta maldición para divertimento de los visitantes. No es el caso de Ochate pero bien pudiera servir. Algunas empresas ya lo están poniendo en práctica, con más o menos éxito, en distintos lugares de España como una atracción importada de otros Países.

Algunas empresas ofrecen ya unas vacaciones distintas en las que descargar adrenalina al verte en un paraje ruinoso, con sorpresas terroríficas que los organizadores preparan de modo exclusivo para cada grupo. Ofrecen además que el jugador que "muera" atacado por un monstruo salido de la oscuridad, de repente, pueda seguir jugando convertido en una especie de zombi (caracterizado por los maquilladores de la empresa) persiguiendo a los otros jugadores.

La atracción por los pueblos malditos es muy antigua; siempre llamaron la atención los misterios que encierran determinados lugares, de ahí el éxito de las novelas y películas que tienen ese argumento.

"El pueblo de los malditos" es una película norteamericana de 1960 de la que después se han hecho algunas versiones con mayor o menor acierto. El argumento es inquietante, lo que despierta el interés de los espectadores: un pequeño municipio sufre un desvanecimiento general de sus habitantes durante varias horas. A los pocos días, las mujeres de la localidad descubren que todas ellas están embarazadas dando a luz al mismo tiempo niños albinos con extraños poderes. 

Es una de tantas historias sobre pueblos misteriosos o sobre los que pesa alguna maldición y que tanto nos gusta ver en el cine, aunque lo neguemos: lo desconocido, por el hecho de serlo, causa miedo pero atrae. 

Trasmoz, el pueblo excomulgado

Sobre el papel, Trasmoz lo tiene todo para dejar nuestros sentidos paralizados; el pack del terror está completo: un lugar centenario, junto a un monte ya de por sí envuelto en el misterio, el Moncayo, con un monasterio próximo que siempre es útil para incrementar el miedo, por lo sobrio de sus muros. Si además el posible visitante averigua que el Monasterio de Veruela combatió a las brujas siglos atrás en este pueblo, querremos saber más antes de coger el coche y seguir nuestro camino. 

Pero una vez allí lo que se respira es un ambiente de paz y tranquilidad que ya de por sí hace atractivo estos parajes, por lo que nos desconcierta la leyenda. Y es que (y aquí viene lo fuerte de esta historia) Trasmoz está excomulgado por la Iglesia Católica. Sí, habéis leído bien: el pueblo está excomulgado, en pleno siglo XXI. ¿Conocéis alguno más que lo esté? 

Julio II excomulgó Trasmoz
Julio II excomulgó Trasmoz

El Monasterio tiene constancia documental de actividad de brujas desde la Edad Media por lo que su abad solicitó al Papa que excomulgara a sus habitantes. Claro que al municipio le viene de perlas en la actualidad porque atrae muchos turistas que quieren saber más de esta historia y ya sabemos que turismo es riqueza de la que se benefician los ochenta habitantes de la localidad. Sin duda una ingeniosa manera de mantener vivo el pueblo que de otro modo hacía tiempo hubiera sido abandonado.

Pero ¿qué hay de cierto en torno a los actos de brujería que se cuentan se llevan a cabo desde tiempos ancestrales en el lugar? El abad Andrés de Tudela controlaba los recursos de la comarca a mediados del siglo XIII, principalmente leña y derecho de uso de agua del río. Pero el señor de Trasmoz se negó a rendirle pleitesía por lo que el abad le negó el agua que el pueblo necesitaba para su manutención y es que el río pasaba por terrenos del monasterio.

El señor de Trasmoz pidió a la Corona que mediara, la cual dio la razón al noble. El abad, herido en su orgullo, tapó con un velo negro la cruz del altar de la iglesia del monasterio y lanzó una maldición contra el pueblo de Trasmoz y su señor, leyendo un salmo de la Biblia mientras las campanas de la Iglesia sonaban para que las oyeran en el pueblo que desde ese momento pasaba a estar maldito.

Desde el monasterio se aseguraron de que todas las otras localidades de la Región y los visitantes supieran de la maldición generándose todo tipo de leyendas, a cuál más extraña, con la idea de asustarles como que en Trasmoz si te descuidabas te echaban un mal de ojo y de que abundaban los hechiceros y las brujas. 

Otra hipótesis sobre quién pudo expandir esas historias señala al cura del castillo de Trasmoz pues se cuenta que acuñaban monedas falsas y para mantener a los agentes del Rey alejados para que no descubrieran el fraude inventaron que el pueblo estaba repleto de brujas que echaban maldiciones a los visitantes. Para darle más credibilidad adornaban las puertas de las casas con figurillas de brujas y elementos demoníacos que causaban temor.

Luego llegaría Gustavo Adolfo Bécquer (del que puede verse una estatua junto al castillo) quién se alojó en la localidad a mediados del siglo XIX escribiendo sus magníficas "Cartas desde mi celda": nueve misivas en las que recopila las historias de la zona. El genial escritor del Romanticismo universal daría conocer Trasmoz a todo el Mundo. 

Bécquer hizo famoso Trasmoz
Bécquer hizo famoso Trasmoz

El Monasterio tiene constancia documental de actividad de brujas desde la Edad Media por lo que su abad solicitó al Papa que excomulgara a sus habitantes. Claro que al municipio le viene de perlas en la actualidad porque atrae muchos turistas que quieren saber más de esta historia y ya sabemos que turismo es riqueza de la que se benefician los ochenta habitantes de la localidad. Sin duda una ingeniosa manera de mantener vivo el pueblo que de otro modo hacía tiempo hubiera sido abandonado.

Tan rentable es la historia de la excomunión papal que un pleno del Ayuntamiento votaría no solicitar al Vaticano que levante dicho castigo, prefiriendo seguir en esa situación, aunque la mayoría de sus habitantes son católicos practicantes. Pero tienen también su propio museo de brujería y en verano celebran la feria de las brujas y la magia en la que podemos ver puestos que venden hierbas medicinales. Os lo recomendamos para las vacaciones estivales; seguro que os gusta.

Los pueblos abandonados y la parapsicología

Continuando con nuestra ruta de pueblos malditos nos dirigimos ahora a la Provincia de Tarragona, a la localidad abandonada de Marmellar.

En el Bajo Penedés existe un lugar que lleva abandonado mucho tiempo en el que se dice que se realizan rituales satánicos, incluso se aprovechó la aparición de dos cadáveres, en extrañas circunstancias, en diferentes años, para alimentar la supuesta maldición del lugar. Se trata de Marmellar y las muertes nunca fueron esclarecidas, aunque se sospecha que serían secuestros llevando a sus víctimas al pueblo abandonado o proximidades para violentarlas.  

Al no resolverse ninguno de los dos casos ha sido utilizado por los amigos de lo paranormal o vecinos para "confirmar" la maldición del pueblo. Pero la verdad es que Marmellar fue víctima de la despoblación que afecta a las zonas rurales de tantos Países, incluido España: no tenían comunicaciones por teléfono ni apenas había saneamiento por lo que un pueblo que databa del siglo XI sencillamente, como tantos otros, quedó despoblado en los años 60.

Aún pueden admirarse lo conocidos como "Castellot", las ruinas del castillo, la iglesia y otros restos de la Edad Media. 

Belchite
Belchite

Uno de los pueblos "malditos" más conocidos de España es Belchite, en la Provincia de Zaragoza, bombardeado en la Guerra Civil muriendo miles de personas. Es uno de los lugares preferidos de los parapsicólogos, algunos de los cuales aseguran haber grabado voces del Más Allá (psicofonías). Se crea o no en estas técnicas, lo cierto es que visitar las ruinas de Belchite causan un gran impacto. Se dejaron ahí para que las generaciones venideras supieran los estragos que causa una guerra. 


Referencias

  • Riera y Sanz, Pablo: Diccionario Geográfico, Estadístico, Histórico, Biográfico, Postal, Municipal, Militar, Marítimo y Eclesiástico de España.
  • FilmAffinity: Ficha de "El pueblo de los malditos"