Marco Anneo Lucano

10.05.2017

La figura del "cuestor" era muy respetada en la antigua Roma ya que se dedicaban a las finanzas públicas de cada Provincia imperial asesorando a los gobernadores, sin embargo solo había veinte en todo el Imperio y eran elegidos por los Comicia Tributa; vale que la plebe pudiera aspirar a ese cargo, pero Lucano aún era demasiado joven para ser nombrado cuestor. Y qué decir del cargo de augur, sumamente respetado pues se trataba de sacerdotes que adivinaban el futuro observando el comportamiento de las aves; personajes que eran consultados antes de llevar a cabo una empresa importante. Y aquí tenemos a nuestro amigo Lucano, nombrado nada menos que cuestor y augur, si bien se decía de él que era de una inteligencia que impresionaba a cualquiera.

Con respecto a su obra, dedicó su amigo, el emperador Nerón, los tres libros de "Bellum Civile" o como es conocida, "Farsalia".

El estoicismo acabó haciendo mella en él. Séneca decía: no obedezco a Dios, sino que me adhiero a lo que Él establece. Los estoicos son ciudadanos del Mundo y se dejan llevar por la virtud, no por los vicios. Cuando Nerón degeneró, Lucano se distanció de él hasta tal punto que participó activamente en la conjura de Cayo Calpurnio Pisón, como su tío Séneca hasta que fueron descubiertos por el pretor, Nerva, de 35 años de edad, que llegaría a ser emperador con el tiempo. Tanto Séneca como Lucano y 16 conspiradores más murieron; Lucano, como su tío, se suicidaría ante la posibilidad de que Nerón se ensañara con ellos. Lo que no está claro es si Lucano actuó por puro interés, creyendo que la conspiración saldría bien con lo que mantendría su estatus o verdaderamente llegó a odiar a Nerón. Digo esto porque cuando se le detuvo, al parecer, acusó a su propia madre de participar en el complot con lo que él hubiera podido salir indemne pero el truco no prosperó y se le ordenó que se quitara la vida, si bien el interrogatorio fue acompañado de tortura.

Pero también es cierto que en un certamen en el que participó el propio Nerón que se creía todo un artista y al que nadie se atrevía a criticar por razones obvias, Lucano compitió con el emperador, recitando un poema que acabó encandilando a los presentes quienes olvidaron que un momento antes Nerón había pronunciado otro. Los celos del césar no se hicieron esperar y prohibió a Lucano que volviera a recitar en público, algo a lo que el poeta no hizo el menor caso. Aquí comenzaría el distanciamiento entre ambos y por esta razón pudo haber participado de modo tan enérgico Lucano en la conspiración de Pisón contra el emperador o tal vez fuese cierto que no participara pero que Nerón quisiera, de todos modos, quitarse tan incómodo competidor utilizando como excusa su posible colaboración en el complot. Y es que a la temprana edad de veinte años, Lucano era un excelente orador, poeta épico sin igual y un gran autor dramático lo que encendía la mecha de la envidia de Nerón.

Escribió numerosas obras pero la mayoría se han perdido: Ilíaca, Catachthonion, Saturnalia (un poema en que elogiaba a Nerón, como otros que hizo) y Orpheus (poema en el que Orfeo se adentra en el Hades para buscar a su amada), así como los diez libros de Silvae, la tragedia Medea, epigramas, 14 fábulae salticae...

Lucano era un estoico que como tal creía en Júpiter, Dios padre, omnipotente y omnisciente pero cree también en la fuerza del destino, el cual es inexorable. Como puede verse, un claro antecesor del cristianismo.

La Farsalia habla de la guerra civil entre Pompeyo y el primer césar emperador, finalizando la obra en el asedio de Alejandría, siguiendo un orden cronológico; el último capítulo está sin terminar. En un comentario de texto diríamos que es un poema épico-histórico pero para comentarlo quién mejor que el gran Menéndez y Pelayo: "¿Quién ha de negar que la Farsalia, además de haber sido para los modernos el tipo de la epopeya histórico-política, era un poema novísimo por el alarde y el abuso del detalle pintoresco, por la entonación solemne y enfática, por el pesimismo sentencioso y principalmente por la concepción de lo divino, tan diversa de la concepción homérica y virgiliana? (...) Recuérdense los terribles cuadros de la hechicera de Tesalia y de la evocación del cuerpo muerto, o bien los prodigios del bosque sagrado de Marsella, y se comprenderá hasta qué punto es poeta moderno Lucano, y que no ha sido mera ingeniosidad de la crítica el suponer que, no ya solo el arte de Góngora, sino el arte de Víctor Hugo, se hallan en él en germen".

Los hombres temen a los mismos dioses que han creado

Lucano