Objetivo: matar a Franco

15.04.2017

El primero de los intentos de matar a Franco se planea en las Islas Canarias donde el general ejercía de jefe de la Región Militar. Tres anarquistas, Antoni Vidal, Antonio Tejera y Martí Serasols, al servicio de la CNT y la FAI. Las dos organizaciones anarcosindicales sabían de los planes de la extrema derecha para dar un golpe de Estado por lo que solicitan la colaboración del gobernador civil de las Islas para facilitar el atentado contra Franco, pero el mandatario se niega. Antoni Batista en su libro Matar a Franco, de 2015, escribe como los anarcoterroristas consiguen que la regente de la cantina de la capitanía general de las Canarias coopere facilitándoles la entrada en el acuartelamiento pero tanto la puerta como la ventana de los aposentos del general estaban cerrados, por seguridad; unos días antes habían asesinado a líder ultraconservador José Calvo Sotelo. Los activistas disparan, lo que provoca la alarma, pero consiguen huir. Lo paradójico de esta historia es que cuando comienza la guerra civil española se ordena la muerte del gobernador civil republicano de las Canarias, Manuel Vázquez Moro, que no quiso participar en el plan de asesinato de Franco pues éste era un alto mando de la República, un Gobierno democrático (aunque Franco estuviera considerado un militar díscolo, era alguien con un gran prestigio, reconocido incluso por el presidente de la República, Manuel Azaña). Vázquez Moro no quiso matar a Franco pero éste no dudó en matar al gobernador.

Un día después de la intentona de asesinar a Franco se produce un fatídico accidente en la Isla Gran Canaria: el general Amadeo Balmes muere al manipular un arma encasquillada que se le dispara y el Gobierno de la República encarga a Franco, como capitán general del Archipiélago, que investigue personalmente el caso. En Las Palmas la Policía detiene al anarquista Amadeo Hernández al comprobar que porta una pistola, en el Hotel Madrid, donde Franco se alojaba con su familia.

El día de la sublevación militar, 18 de julio, un avión espera a Franco en la Base Aérea de Gando en la Isla de Gran Canaria, y como forzosamente había que pasar por el Tunel de La Laja para llegar a la Base, los anarquistas prepararon una emboscada que también fracasó pues Franco decide trasladarse a Gando por el mar desde el Puerto de Las Palmas.  

Con Franco ya al frente del ejército español de África disponiéndose para cruzar el Estrecho de Gibraltar e invadir la Península Ibérica, se planea el conocido después como "complot de los cabos". Es posible que hubiera salido bien de no ser por un soldado que atemorizado ante la magnitud de lo que se disponían a hacer y horrorizado por si salía mal lo que supondría un consejo de guerra y la muerte, decidió comunicárselo al jefe del regimiento. Éste, alarmado, movilizó a la guardia de seguridad del acuartelamiento que realizaba su turno en ese momento y se produjo la detención de los 50 implicados. De haber matado a Franco ese mismo día, evidentemente la Historia de España hubiese sido muy distinta, con casi toda seguridad ya que sin el apoyo del ejército español de Marruecos, comandado por el general Francisco Franco, la guerra o no se hubiera librado o se habría vuelto del lado republicano y desde luego hubiera durado menos. La suerte corrida finalmente por el cabo Veintemillas y otros fue la pena capital si bien algunos serían asesinados con total impunidad, sin juicio, por la Falange.

También en 1936, el agente doble Philby participaría en un plan para atentar contra el general utilizando a un anarquista llamado Justo Bueno, que con una cámara fotográfica donde llevaba escondida una pistola intentaría matar a Franco, durante una entrevista que se había solicitado para el periódico The Times pero la entrevista no se autorizó por lo que el atentado se frustró. Philby trabajaba para la Unión Soviética como espía en España utilizando como cobertura su profesión de periodista occidental. Y se ve que lo hizo fantásticamente bien porque nadie sospechaba de él entre los franquistas pues incluso le llegaron a condecorar por haber sido herido por los rusos en el frente, como reportero de guerra.

Casi un año después, en el entierro del General Mola, primer líder del movimiento militar y de extrema derecha que había iniciado la guerra civil en 1936, la aviación republicana planea aprovechar el funeral para bombardear a los generales que se desplazaran al mismo descabezando así la insurrección, que ya duraba demasiado y que había dividido a España en dos. Pero la pésima coordinación entre quiénes planificaron la operación frustró también este intento.

La década de los 40

Desde 1944, monárquicos y anarquistas se reúnen en repetidas ocasiones para planear matar a Franco ya que los primeros temen que el general no quiera devolver a España la monarquía y los segundos porque han luchado contra él en la guerra. Tan extraña pareja de corrientes políticas tan dispares tienen un objetivo común: acabar con el jefe del Estado fascista nacido de la Guerra Civil española.

En 1947, en un viaje de Franco a Barcelona, un activista político contrario al Régimen estuvo a punto de matar al que ya era jefe del Estado español desde hacía años, a su paso por el monumento a Colón, pero en el mismo lugar había niños que esperaban la llegada de Franco por lo que no activó la bomba que tenía preparada.

En marzo de 1949 un anarquista conocido como el "Yayo" repetía el intento de matar a Franco pero de nuevo sin éxito; la anterior vez, cruzando los Pirineos con sus camaradas se perderían por la niebla siendo descubiertos por las Fuerzas de Seguridad. Se dirigían al norte de Cataluña que Franco había comunicado que visitaría en esas fechas. El Yayo se dirigió a Barcelon donde coloca material explosivo en una caja de zapatos que deja en una capilla de la catedral de Barcelona que el dictador tenía igualmente previsto visitar pero el barco en el que se desplazaba Franco se retrasó debido al mal tiempo con lo que tampoco se pudo culminar el atentado.

El 27 de julio de 1949, cuando Franco llevaba ya diez años como jefe del Estado, el Ayuntamiento de Ponferrada había entregado al dictador la primera Medalla de Oro de la ciudad y le habían nombrado alcalde honorario; la noticia fue recogida por el periódico ABC. Lo que no dice este diario español, pero que sí publicó el periódico Milwaukee Sentinel (y The International News Service así como el diario España Libre), es que la comitiva de Franco fue tiroteada a la salida de Ponferrada. El generalísimo no resultó herido pero sí alguno de los escoltas; Franco se desplazaba en un mercedes blindado que años atrás le había regalado Hitler.

Años 60

Probablemente hubo planes para asesinar a Franco en la década anterior, los años 50, pero si fue así ni se acercaron siquiera a su objetivo. Sería en 1962 cuando se planificaría por primera vez un atentado a Franco con la participación de la organización ETA. La idea era minar la carretera por la que se llegaba a la residencia de Franco en Ayete, en San Sebastián. ETA se encargaría de los explosivos y las armas así como de la logística pero quienes llevarían a cabo el atentado sería la organización "Defensa Interior" (DI), afín a la Confederación Nacional del Trabajo (CNT). Desde Madrid se enviarían mensajes cifrados para alertar a los comandos de la salida del general hacia Galicia ya que presidiría allí una serie de actos antes de dirigirse a Guipúzcoa.

ETA fue creada por Julen Madariaga, entre otros, diez años antes de este nuevo intento de atentado contra Franco, pero no sería hasta 1961 cuando se darían a conocer con el atentado contra un tren en que voluntarios franquistas se dirigían a San Sebastián con motivo del 18 de julio.

Por su parte, Defensa Interior, también conocida como el "submarino" es el ala dura de la CNT, aunque participa en el proyecto la Federación Ibérica de Juventudes Libertarias y es creada en 1961 con el único objetivo de acabar con la vida de Franco

En mayo de 1962 se produce la histórica primera asamblea de ETA donde se proclama el MLNV, Movimiento de Liberación Nacional Vasco que pervive desde entonces aunque se supone que actualmente ha dejado ya de forma definitiva las armas pero en los 60, cuando la CNT y su brazo armado, Defensa Interior, les piden ayuda para atentar contra Franco no lo dudan y se ponen manos a la obra.

Las medidas de seguridad en torno a Franco incluye no comunicar nunca sus planes con antelación, nadie sabe con certeza lo que Franco se dispone a hacer o a donde irá. Han aprendido de experiencias anteriores y aunque se pueda conocer la posible participación en determinados eventos, nunca se asegura nada. El comando que espera en Ayete se impacienta puesto que el general permanece en Galicia.

El 17 de agosto, Carmen Polo, esposa de Franco, se dirige al palacio de Ayete pero el comando decide que ella no es objetivo por lo que no explosiona la carga que tienen dispuesta. El jefe del Estado llega a San Sebastián en su yate, el Azor, detalle con el que no contaba el comando cuyos miembros acaban discutiendo la acción que llevar a cabo: su enlace que les informaba de los movimientos del dictador se desorienta al perder de vista a Franco y la comunicación con sus contactos en Madrid, rota. Deciden abortar la misión.

Defensa Interior planea un nuevo atentado, esta vez en Madrid, en 1963. El 29 de julio colocaron una bomba en la sede del Sindicato Vertical (organismo franquista para controlar a los obreros y regularizar las relaciones entre ellos y los patronos) y otra en la Dirección General de Seguridad. El mecanismo que haría explosionar las bombas se accionó antes de lo previsto y murieron veinte personas, razón por la que serían detenidos, juzgados y condenados a muerte los anarquistas Francisco Granado y Joaquín Delgado aunque realmente quién lo organizó todo fue Octavio Alberola, jefe de "Defensa Interior".

Hubo nuevos intentos después pero como seguramente sucedió en los 50, ni siquiera consiguieron acercarse a Franco, pero entre quiénes le rodeaban creció un aura de misticismo al considerar que Franco era un ser tocado por la gracia divina ya que que nunca pudo ser alcanzado en ningún atentado y fueron una veintena de intentos. En realidad, Franco sencillamente era muy cauto, como jefe de un Estado y en su caso además de un Régimen dictatorial con demasiados enemigos por lo que extremaba sus medidas de seguridad. Además supo rodearse de un buen servicio de espionaje. Pero la verdad es que la mayoría de las veces pudo más el temor de quienes consiguieron tenerle a tiro (como ocurrió en Las Canarias justo antes de salir hacia Tánger cuando un francotirador llegó a tenerle en el punto de mira de su fusil) ya que sabían que si les cogían nada ni nadie intercedería por ellos.