Se reconstruye el Muro de Berlín en una localidad española: Belorado

11.05.2017

En una localidad española se ha celebrado "Expohistórica 2017" con más de mil visitantes lo que para un pequeño pueblo como Belorado es todo un éxito. De hecho, en los establecimientos hoteleros se colgó el cartel de "lleno" en todos ellos. Han sido siete recreaciones históricas, varias conferencias, una exposición y una exhibición de vehículos clásicos y militares de la Segunda Guerra Mundial (SGM) y la Guerra Fría posterior. Así, se ha podido ver un campamento de soldados de los Estados Unidos de la SGM o una trinchera alemana del Frente del Este, la recreación del Muro de Berlín con el famoso CheckPoint Charlie (recreación avalada por la Asociación Española de Recreación Histórica de la República Democrática Alemana) o la presencia de soldados franceses en plena Guerra de la Independencia española cuya recreación ha sido obra de la Asociación de Amigos del Museo Militar de Burgos. Tres días en los que los visitantes han gozado de un evento multiépoca que aspira a ser el mejor de España. Sin duda, los estudiantes podrán revivir en persona la tensión que se vivía en esos momentos de la Historia recreados con maestría en Belorado.

Es la única localidad europea que se ha atrevido a recordarnos como era el Muro de Berlín para lo que ha concentrado a expertos alemanes y checos que junto a los profesionales que han participado en las otras recreaciones suman 200 especialistas; a los visitantes se les daba un pasaporte como el que se veían obligados a portar los alemanes que querían pasar de una parte de Berlín a la otra.

El levantamiento de Varsovia contra los nazis en 1944 ha sido aprobado por el Instituto Polaco de Cultura como una recreación fiel a la Historia. Pocos eventos similares pueden decir lo mismo en Europa. De ahí el que reciba visitas de personas de distintas Provincias españolas y desde nuestra web animamos a los miles de lectores que nos siguen a darse una vuelta por Belorado en la próxima edición. Estamos expectantes por ver con qué nos sorprenderán en 2018. Si este año el presupuesto ha crecido con respecto a 2016 llegando a 9.000 €, el año próximo y ante el creciente éxito contará con más recursos. Podrán ir con sus hijos, si los tienen, puesto que hay talleres infantiles, pero también disfrutar de una fiesta vintage con música de los 60, 70 y 80.

En 2017 se ha podido ver también escenas de las Batallas de Stalingrado y de Salerno.

El Muro de Berlín dividió la ciudad alemana entre 1961 y 1989 y muchos alemanes y personas de otros Países que se desplazaron a la República Federal Alemana a trabajar vivieron momentos dramáticos con secuestros y torturas por parte de la temida Stasi, la policía política. Hoy la cárcel de Hohenschönhausen es una atracción turística, pero durante tres décadas presenció, dentro de sus muros, muchos suicidios de presos que no soportaban los horrores que padecieron.

En la actualidad, los restos del Muro de Berlín es un gran collage, arte al aire libre con piezas verdaderamente magistrales que se pintaron tras la caída del Muro, ya en los 90. La más famosa es sin duda el beso de los líderes comunistas Erich Honecker, de Alemania Oriental, y Leónidas Breznev, de la Unión Soviética.

Ha sido la localidad castellana de Belorado la que ha revivido la Alemania dividida por el Muro de Berlín y lo ha hecho con un gran respecto y maestría en la recreación, calificada por los expertos como perfecta.

El muro de la vergüenza

El llamado Muro de Berlín realmente se denominaba «Muro de Protección Antifascista» y fue erigido por la República Democrática Alemana (RDA) en 1961, claro que democrática era un decir puesto que se trataba de una República socialista del Pacto de Varsovia, el conjunto de Países europeos satélites de la Unión Soviética.

El muro dividía la ciudad de Berlín en dos y estaba fuertemente protegido por la guardia fronteriza de Alemania Oriental. Aun así se daban decenas de miles de casos de berlineses orientales que trabajaban en la parte occidental pero conservaban sus casas en Berlín Este porque no pagaban prácticamente impuestos y también los numerosos contrabandistas que hicieron negocio gracias a la existencia de los dos Berlín, vendiendo los productos de la parte occidental en la oriental donde o no existían o eran muy escasos. Así que el Gobierno de la RDA ordenó la construcción del muro para evitar el deterioro de la economía del País debido al contrabando y a la fuga de personal cualificado.

Evidentemente, de haberlo sabido el Gobierno de la República Federal Alemana lo hubiese evitado, aunque se sospecha que contaban con información sobre medidas de bloqueo que tenía pensadas la RDA, pero ignoraban exactamente cuáles eran, así que, en la noche del doce al trece de agosto de 1961, sin previo aviso se construyó el muro entero. Dos días después, una vez recuperados del impacto del muro que, literalmente, apareció de la noche a la mañana, protestaron al agregado militar soviético, pero de nada sirvió y ambos bloques, Estados Unidos en Berlín Occidental y la URSS en la parte oriental concentraron fuerzas militares, tanques y tropas e incluso a punto estuvieron de un enfrentamiento directo. El miedo a una guerra nuclear era más fuerte que el deseo de imponerse unos a otros por lo que ambas partes decidieron dejar las cosas como estaban, incluido el muro.

192 personas murieron a tiros intentado cruzar el muro hasta que por fin cayó en 1989 tras casi treinta años de vergüenza que separó a las dos Alemanias, de hecho, la construcción era llamada por los occidentales el muro de la vergüenza ya que impidió que miles de padres no pudieran asistir a las bodas de sus hijos que vivían al otro lado porque o bien les cogió allí cuando se construyó el muro o consiguieron escapar. También hubo quienes no pudieron darles una atención médica adecuada a sus familiares ya que carecían de medios para ello en Berlín Este.

A pesar de tanto sufrimiento, hoy es un lugar turístico con un carril-bici que lo circunda, guías virtuales para insertarlas como programas en los teléfonos y dispositivos móviles para los visitantes; hasta una de las torres de vigilancia ha sido reconvertida en centro multimedia.

Solo quedan tres metros de los 160 que medía el muro, pero a pesar de lo que costó echarlo abajo hay decenas de miles de personas, según algunas encuestas, que preferirían que las dos Alemanias hubieran seguido separadas ya que consideran una sangría económica la reunificación, una gran carga que han soportado principalmente los alemanes occidentales a través del llamado "impuesto de solidaridad". El informe Sozialreport de 2010 del Centro de Investigación Sociológica Berlín-Brandeburgo y el del Instituto Forsa en 2011 revelan como entre el 34 y 37% de los alemanes opinan que el muro no debió derribarse.

Resulta muy llamativo que en la Europa del siglo XXI decenas de miles de berlineses sigan echando de menos como vivían en Berlín Este, donde estuvieron faltos de tantas libertades, debido a que la integración en Occidente no ha sido como esperaban e incluso se han visto desplazados no pocas veces por lo que la nostalgia les invade bebiendo Vita Cola, la bebida que en la RDA sustituía a Coca Cola o cerveza Radeberger así como otras bebidas y alimentos típicos de Alemania Oriental. La frustración se apodera de ellos puesto que su rendimiento económico está muy por detrás del de Alemania Occidental. Como vemos, el muro realmente no ha sido derribado, permanece en la mente y corazón de muchos en forma de insolidaridad agravado por la crisis financiera que sufrimos el Mundo entero en estos primeros años del siglo XXI. Algo funciona mal en nuestra sociedad cuando un pueblo que es liberado de la dictadura añora esos tiempos.

Parece que la caída del Muro de Berlín, que simbolizó el derrumbe de todos los muros que separan a los seres humanos, no ha supuesto ninguna lección para los gobernantes posteriores a aquel evento. Debido a ello, la Orquesta Sinfónica alemana de Dresde dará un concierto el tres de junio en señal de protesta por el muro que Donald Trump pretende levantar entre los Estados Unidos y México. La orquesta alemana se desplazará a la frontera y simultáneamente tocará la pieza junto con músicos mexicanos en Tijuana y estadounidenses en San Diego, en el marco del proyecto "Derriben este muro" que fue la frase que Ronald Reagan pronunció hace treinta años dirigiéndose a la Unión Soviética para que quitaran el muro de Berlín. El proyecto intentará organizar otros actos como bailes, partidos de voleibol utilizando la alambrada como red y otros conciertos. La orquesta alemana lleva veinte años colaborando en reivindicaciones sociales y políticas. La última fue el año pasado (2016) en recuerdo del genocidio armenio con la protesta consiguiente del Gobierno turco que no reconoce que su pasado tenga esa mancha negra pues considera que fue una tragedia de la Primera Guerra Mundial. El propio director de la orquesta de Dresde, Markus Rindt, escapó de Alemania Oriental en 1989 traspasando el muro de Berlín; pocas semanas después caería por fin.

Con respecto al Muro de la frontera con México, la mayoría de analistas actuales no creen que se construya pues requiere de un enorme presupuesto. Pero sí hay otros muros como aquel de Berlín, tales como el que separa Cisjordania de Israel o Bangladesh de La india. Como decíamos no se ha aprendido la lección puesto que cuando cayó el muro de Berlín había una docena en todo el Mundo; actualmente hay setenta.