USS Maine: caso abierto

01.05.2017

Resulta extraño que si el día tres de febrero el USS Maine se preparaba para salir del puerto se quedara doce días más. En principio había llegado a La Habana en misión de buena voluntad ya que los gobiernos de Estados Unidos y España tenían un conflicto abierto diplomático por la posesión de Cuba que reclamaban los primeros ante la negativa española a vender la isla.

Evidentemente, la otra opción era provocar una guerra que sin duda ganarían los Estados Unidos y en el tratado de paz podrían pedir Cuba y sin que les costara nada. El Servicio secreto norteamericano sabía que España contaba con un ejército cuyos medios no tenían nada que hacer frente a los amplios recursos del ejército norteamericano.

Finalmente, se decidió la intervención militar pues se acusaba a España de haber hundido el Maine con algún artefacto desconocido. Todos los Gobiernos europeos sabían que era una excusa de los Estados Unidos y su presidente Mckinley para invadir Cuba y aún así nadie hizo nada, no se ayudó a España a pesar de su ruego como aliado que era. Todos miraron a otro lado.

En la comisión investigadora del desastre del Maine se pudo ver como no había peces muertos en el lugar del hundimiento, señal de que la explosión se produjo dentro del buque, concretamente en la zona de las calderas. Las sospechas de que se trató de una explosión interna y no de un ataque externo crecieron al ver como los buzos norteamericanos que investigaron el fondo marino dieron directamente el resultado de sus indagaciones a sus superiores jerárquicos no contando con la comisión española en ningún momento.

Como se trataba de un navío norteamericano, las autoridades de Estados Unidos prohibieron a las españolas de la isla que se acercaran al buque aunque estuvieran en suelo español por lo que los investigadores españoles, temerosos de causar un conflicto internacional, decidieron mantenerse aparte y entrevistar a testigos oculares sobre lo sucedido.

Todo indicaba que un fallo mecánico o un error humano había hecho posible la explosión, sin embargo, aunque los Estados Unidos incluso agradecieron a España su colaboración en la ayuda a los supervivientes, acabaron echándole la culpa poco después, alegando que habían descubierto indicios de un ataque con una mina por lo que acabaron declarando la guerra a España.

Lo cierto es que en los meses previos los Estados Unidos buscaban la excusa perfecta para declarar la guerra pero más inquietante es que semanas antes del hundimiento del Maine la Flota norteamericana del Pacífico realizara ejercicios de tiro, como preparándose ante lo que venía. Es mejor no pensar que fue un suceso orquestado y premeditado por los Estados Unidos ya que sigue siendo negado por la superpotencia incluso hoy en día, pero si no fue así, ¿por qué no permitieron que la comisión española participara en la investigación? Lo que no tiene sentido a no ser que ocultaran algo.

Más de un siglo después, sigue ignorándose la verdad en torno al Maine. Los restos del barco fueron remontados a alta mar y hundido con honores por parte de la Flota del Atlántico de los Estados Unidos y existe un monumento en honor a las víctimas en el Malecón de La Habana. Sin duda alguna, los más perjudicados fueron los marinos norteamericanos que se vieron en medio de un conflicto que acabó con sus vidas sin haber participado en el mismo.