El Camino Real persa: la carretera más antigua

27.03.2018

El rey persa Darío el Grande ordenó la construcción de la primera gran carretera de la Historia. 

Camino Real Persa
Camino Real Persa

Caminante, son tus huellas el camino y nada más; Caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace el camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante no hay camino sino estelas en la mar.

Antonio Machado

¿Cuál fue la primera carretera de la Historia?

En el año 550 a.C., el príncipe Anshan se rebela contra su señor, el rey de los medos, Astiages, al que destrona erigiéndose en el primer rey persa, de la dinastía aqueménida, con el nombre de Ciro II, apodado "el Grande". Desde la meseta de Elam se dirige al Anatolia para conquistar el reino de los lidios y posteriormente haría lo propio con la antigua y poderosa Babilonia que dominaba Siria, cayendo su amplio territorio bajo el control persa. Ciro permitió que los judíos regresaran a Jerusalén tras su cautiverio en Babilonia y reconstruyeran el Templo.

Las ciudades fenicias también rendirían vasallaje al todopoderoso Ciro al comprobar lo indulgente que era con lo que su emporio comercial mediterráneo pasó al servicio de los persas. Tras la muerte de Ciro, en combate contra los masagetas, sus sucesores continuaron la expansión persa. Sería un destacado miembro de la guardia real y pariente lejano de Cambises II, hijo del gran Ciro, el que se haría con el trono tras la muerte del rey de los persas, llegando a ser más grande aún que el fundador del Imperio, el rey Darío I. Sus conquistas llegaron al Punjab, por el Este, en la actual India y a Tracia por el Oeste (cuyo territorio abarcaba parte de las actuales Bulgaria, Grecia y Turquía).

Tan vasto imperio requería de una división territorial que permitiera un Gobierno eficaz por lo que Darío sofisticó las Satrapías o Provincias que ya existían con los medos, comunicándolas entre ellas con una gran calzada que agilizara las comunicaciones entre la capital y los gobernadores. Se construye la primera gran carretera de la Historia a la que se denominó "Camino Real Persa", de casi 2.700 km, que los mensajeros o pirradaziš recorrían en tres meses, de un extremo al otro, a razón de treinta kilómetros diarios. El propio Heródoto, considerado el "padre de la Historia" quedaría impresionado con tan eficacísimo servicio de mensajería pues en poco más de una semana, distintos enclaves importantes, alejados varios cientos de kilómetros entre ellos, podían recibir noticias unos de otros, lo cual era asombroso para los cánones de la época.

El Camino Real Persa comenzaba en la ciudad de Sardes, la antigua capital de los lidios, cuyo reino había sido conquistado por Ciro el Grande, pasando a convertirse en la Satrapía persa de Sardes. Allí llegaban las mercancías procedentes de Anatolia Occidental pues se trataba de una localidad rica y de gran esplendor y por la gran carretera llegaban, igualmente, todo tipo de productos procedentes del interior del imperio persa.

La siguiente parada de importancia en el Camino Real Persa era Nínive, que fue capital de los antiguos asirios, cuyo imperio había sido conquistado un siglo antes por los aliados de los persas, los medos (en asociación con los babilonios, que serían también sometidos por los persas). En época de Darío, Nínive no era ni sombra de lo que fue con los asirios, pues la ciudad fue arrasada cuando la tomaron los ejércitos aliados de Babilonia y Media, en el 612 a.C. Ahora bien, parece que los asirios contaban con una red de carreteras puesto que da la impresión arqueológica de que la parte occidental del Camino Real fuera más antigua que la oriental, como si los persas lo que hubieran hecho fuese reconstruirla tras la caída de los asirios. Nínive, de todos modos, se mantuvo como cruce de caminos y parada comercial desde donde el Camino Real continuaba hasta la gran Babilonia.

El rey Darío convirtió a Babilonia en el más importante centro cultural y científico del Mundo conocido por entonces. Pero antes de llegar a la majestuosa ciudad, el Camino Real se bifurcaba: una carretera conectaba con la Ruta de la Seda que en aquella época era tan solo un esbozo de lo que con los siglos se convertiría en una importantísima ruta comercial que comunicaba Europa con Asia y que las dinastías chinas perfeccionaron, a partir del siglo I a.C., probablemente inspirándose en el Camino Real persa. La segunda carretera enlazaba con la capital administrativa del Imperio, la ciudad de Susa, continuando hacia Persépolis, donde Darío estaba construyendo un enorme complejo de palacios que sirviera de residencia de su familia y corte. De hecho, los ejércitos de Alejandro Magno usaron el Camino Real para desplazarse de forma rápida por el interior del Imperio llegando a la capital en poco tiempo para hacer efectivo su dominio sobre todo el territorio.

El Camino Real era una verdadera calzada con sólido firme que permitía recorrerla de forma veloz. Cuando los macedonios de Alejandro Magno conquistaron el Imperio Persa, quedarían atónitos por lo bien construida que estaba y lo útil que era. Incluso los expertos ingenieros romanos, los mejores que Occidente ha conocido, quedarían boquiabiertos no dudando en reutilizar el Camino Real como parte de su red de calzadas que unían todo el Imperio Romano (los romanos conquistaron toda la parte occidental del antiguo Imperio Aqueménida). Si nos impresionan las obras públicas que levantaron los romanos y que transcurridos 2.000 años o más aún perduran e incluso siguen utilizándose, de los persas existen también sorprendentes ingenios como el puente de Diyarbakır, en la actual Turquía.

Los romanos mejoraron lo que encontraron echando grava recubierta con su empedrado característico. Las noticias volaban en territorio romano, en el siglo II, el de su apogeo, gracias a su excelente servicio de correos con decenas de estaciones, llamadas postas -de dónde viene "postal" -, donde los jinetes paraban para cambiar de caballo o relevarse ellos mismos, sin que el correo parara (sistema que no volvería a igualarse hasta la Era Moderna ya que durante la Edad Media las calzadas romanas quedaron descuidadas y no se construyeron apenas nuevos caminos). Pero como decía, ya los persas contaban con un excelente sistema de correos y rutas en torno al Camino Real que intentarían imitar los griegos sin el mismo éxito debido a la inestabilidad política constante de Grecia.

Los persas no habían inventado las carreteras pues ya existían desde mucho antes. Se tiene constancia de los caminos que la III Dinastía de Ur construyó en la amplia zona que controlaba y que abarcaba casi toda la cuenca de los ríos Tigris y Éufrates. Pero no eran calzadas como las persas o las romanas posteriores aunque sí con lugares pensados para el descanso a lo largo de los caminos. Pero la más antigua de todas las calzadas es la que unía las canteras junto al Nilo con Guiza, donde se erigieron las grandes pirámides egipcias, si bien solo era utilizada para transportar los grandes bloques de piedra, aunque seguramente sería aprovechada por comerciantes de todo tipo e incluso viajeros como Heródoto, cuando visitó Egipto en el siglo V a.C.