La OTAN ve por primera vez a China como amenaza

30.07.2021

Japón prepara los actos del 76 aniversario que conmemora el lanzamiento de las dos bombas atómicas lanzadas sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki. Año tras año se recuerda tan catastrófico episodio de nuestra Historia, que puso fin a la Segunda Guerra Mundial (SGM), para instar a la comunidad internacional a que no repita tal error que conllevó tan desastroso final.

Se trata de un año muy especial para Japón pues celebra la Olimpiada de 2020 aplazada por la pandemia global. Equipos deportivos de todo el Mundo se enfrentan en múltiples modalidades deportivas en lo único en lo que debiera permitirse la rivalidad: el deporte. Gracias al espíritu olímpico, las normas de respeto hacia el adversario y admiración a los logros de los rivales permiten la convivencia pacífica y debiera ser un ejemplo para la diplomacia internacional.

Pero los conflictos se suceden actualmente como desde siempre y pueden verse violaciones continuas de los derechos humanos en varios Países además de la vergüenza del desigual reparto de vacunas, siendo acaparadas prácticamente por los Países más desarrollados. Las naciones desfavorecidas se ven obligadas a pactar entregas de vacunas a cambio de a saber qué.

Lo paradójico es que Japón, el País que ha sufrido las peores consecuencias de las armas nucleares, no ha ratificado el Tratado de Prohibición de Armas Nucleares que la ONU elaboró en 2017 y firmado por cincuenta Estados este mismo año.

La nueva amenaza para la OTAN: China

La Guerra Fría que siguió a la SGM se ha revalidado con una Segunda Guerra Fría entre los Estados Unidos y China. Al gigante oriental el Pentágono le calcula una capacidad nuclear descomunal, que incluso doblará a lo largo de la presente década pues no ha cesado de fabricar nuevos ingenios atómicos.

A pesar de que las potencias nucleares continúan con sus respectivos arsenales, llegaron al acuerdo de mantener un equilibrio que, según el Departamento de Estado de EE. UU., China no está cumpliendo.

Los satélites artificiales de los Estados Unidos han fotografiado la construcción de lo que la Inteligencia Militar y no pocos investigadores de centros de análisis consideran silos subterráneos en China. Si se verificara, el objetivo estaría claro: ampliar los depósitos de su armamento nuclear.

La FAS (Federation of American Scientists) ha mencionado en un reciente informe que en la Región Autónoma Uigur de Sinkiang se está construyendo un enorme complejo con capacidad para 110 silos. Utilizando tecnología satelital de la compañía privada Planet Labs, la FAS publicó el 26 de julio las imágenes obtenidas y su interpretación si bien consideran que ni siquiera con ese impresionante aumento de la capacidad balística nuclear china llegará a igualarse a las dos grandes superpotencias nucleares.

Ya en julio pasado, el James Martin Center for Nonproliferation Studies (dependiente del Middlebury Institute of International Studies, en California), informó de la construcción de otro gran complejo en la Provincia de Gansu. Aunque no hay confirmación oficial, algunos medios de comunicación chinos, ante la alarma suscitada en Occidente, publicaron que se trataba de un parque eólico en construcción.

Alcanzar el nivel del arsenal conjunto de los Estados Unidos y Rusia sería una tareas descomunal; entre ambas poseen casi 12.000 cabezas nucleares, según el SIPRI (Instituto Internacional de Investigación por la Paz, por sus siglas en inglés).

Sin embargo, preocupa y mucho a los estrategas norteamericanos puesto que una eventual alianza militar entre Rusia y China les otorgaría un poder militar ventajoso con respecto al de la OTAN.

Tanto Rusia como China están no solo aumentando sino sofisticando sus respectivas Armadas (Marinas de guerra) así como sus Fuerzas Aéreas. Resulta lógico que el Pentágono mire con gran recelo a los chinos.

Desde la primera explosión controlada de una bomba nuclear por parte de China, en 1960, actualmente la FAS calcula un potencial chino de 350 cabezas nucleares repartidas en 20 silos. ¿Para qué pudieran estar construyendo otros 230 silos? La respuesta resulta evidente: parece que desean superar el arsenal norteamericano, si bien éste último es tan descomunal que dudamos lo consigan (USA cuenta con 450 silos, que se sepa).

Lo curioso es donde estarían construyendo esos nuevos silos: en lugares muy distantes del Mar, para que no puedan ser alcanzados por misiles convencionales lanzados desde buques de la VII Flota de los Estados Unidos, la que opera en la Región. 

En principio los lectores, incluso sin saber de estrategia militar, pudieran pensar que es lógica la ubicación: lejos del enemigo, en caso de conflicto. Pero va más allá de esa simple consideración. La única forma de alcanzar los silos sería mandando misiles "Trident" o similares desde los submarinos clase Ohio de la Armada estadounidense, lo que supondría un primer ataque por parte de los Estados Unidos, quedando justificada la respuesta bélica china.

Imaginemos que Pekín decide invadir Taiwán para unirla a su territorio, lo que reclaman desde hace décadas. Washington no tendría excusa para entrar en el conflicto puesto que no reconoce la independencia de dicha isla que China considera otra de sus Provincias. En cambio, EE. UU. provee de armas a Taiwán para que pueda defenderse de un eventual ataque chino y disuade al gigante asiático de invadir la isla con el despliegue de la VII Flota. Por lo tanto, si Estados Unidos interviniera serían los primeros en atacar dando la excusa a Pekín para responder.

Una vez construidos los nuevos complejos de silos, China superará en número a los que tiene Rusia 

La evolución ascendente de la capacidad nuclear china está fuera de duda; según el SIPRI, en 2006 contaban con "tan solo" 145 ojivas, con lo que en los últimos quince años han construido más de 200 cabezas nucleares nuevas.

Por otro lado, algunos analistas creen que no dotarán de miles de nuevas ojivas los silos, pues China no tiene tal capacidad en realidad, sino que los utilizarían para mover las ya existentes o las que fabriquen nuevas en los próximos años, pero nunca en tal cantidad. 

Sería una estrategia del despiste para el adversario ya que no sabría a cuál de los dos complejos lanzar sus misiles de medio alcance. El traslado de las cabezas nucleares chinas podría realizarse de forma rápida puesto que la distancia entre los complejos es de menos de dos kilómetros.

En el desfile conmemorativo de la fundación de la República Popular China en Pekín, en 2019, pudo verse los impresionantes ingenios balísticos chinos, como los intercontinentales DF-5B o el DF-41. Éste último tiene un alcance de 14.000 kilómetros y capacidad para transportar diez ojivas nucleares, pudiendo dirigir cada una hacia objetivos distintos. El más avanzado del Mundo, hasta la aparición del misil chino, era el Minuteman LGM-30 de Estados Unidos, con un alcance de 13.000 kilómetros.

En el siguiente vídeo del canal MILITARMENTE (que os recomendamos a los interesados en el mundo militar) podréis ver la espectacular capacidad bélica china:

En el desfile se exhibieron también los misiles DF-17, que según China es capaz de desplazarse a diez veces la velocidad del sonido, siendo imperceptibles prácticamente.

Entre los vehículos figuraban los que tienen instaladas lanzaderas de misiles que son las verdaderas estrellas en cuanto a la capacidad militar balística y que las grandes potencias intentan sofisticar - los chinos cuentan con un centenar -. Según Drew Thompson, investigador de la Escuela de Política Pública Lee Kuan Yew de la Universidad Nacional de Singapur, China cuenta incluso con submarinos dotados de lanzamisiles nucleares.

Tras ese desfile de 2019, en reunión extraordinaria de la treintena de Países que conforman la OTAN, se consideró por primera vez en la Historia de dicha organización militar a China como una amenaza. La acusan de modernizar al Ejército Popular de Liberación, como se denomina en China a sus Fuerzas Armadas, sin aportar datos que tranquilicen al Mundo sobre sus verdaderas intenciones, además de aumentar considerablemente su arsenal nuclear. Para la OTAN, una alianza ruso-china es muy preocupante.

Si bien, de momento, los intereses militares chinos se circunscriben al Pacífico, los de Rusia abarcan también el Ártico. Entre ambas están controlando las rutas comerciales asiáticas y de Europa del Este, así como introduciéndose de forma importante en el tablero africano.

Destructor chino
Destructor chino

En 2020 la Armada china superó en volumen a la de los Estados Unidos, aunque no tiene tanta capacidad bélica. Es la segunda superpotencia cibernética del Planeta y están construyendo su propia estación espacial.

Recientemente, desde el Ministerio de Relaciones Exteriores de China, se afirmó que su Gobierno usará su potencial nuclear con el único fin de disuadir, nunca de atacar primero a ningún Estado.

Recapitulando: el armamento nuclear se sofistica

Los segmentos armamentísticos en los que las superpotencias militares se hallan actualmente compitiendo son los vehículos con lanzaderas de misiles, el armamento hipersónico, las armas cibernéticas y la capacidad espacial en cuanto a satélites y armas que puedan usarse desde los mismos o incluso desde las estaciones orbitales.

Ninguna potencia da su brazo a torcer por mucho que veamos a delegaciones de los Estados Unidos sentarse con los rusos para mantener un equilibrio, porque al poco una acusa a la otra de desarrollar nuevos ingenios justificando así la fabricación de armas más sofisticadas. De hecho, Rusia está desarrollando ampliamente el uso de drones submarinos que puedan vulnerar las mejores defensas, que son actualmente las de los Estados Unidos.

Fuera como fuese, no parece que las actuales potencias nucleares quieran ceder en sus pretensiones vista la poca voluntad para ello por parte de norteamericanos y rusos. 

Más de 1.300 cabezas nucleares se hallan en poder de los Países que junto con EEUU y Rusia conforman el selecto club nuclear, incluyendo las 350 chinas. Francia posee 290, Gran Bretaña 225, Pakistán 165, la India 156, el estado de Israel en torno a 90 y Corea del Norte que se cree cuenta con medio centenar.