Simone Biles, la primera deportista de la Historia que dice BASTA YA

29.07.2021

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Simone Biles es la mejor gimnasta de todos los tiempos: campeona de los Estados Unidos por siete veces y en cinco ocasiones del Mundo además de conseguir cuatro medallas de oro en las Olimpiadas de Río de Janeiro. 

Llegar a ser una de las deportistas de élite más laureadas de la Historia le ha sometido a una enorme presión, máxime cuando su vida no ha sido un camino de rosas, precisamente. Fue adoptada por su abuelo materno porque sus padres consumían habitualmente drogas y su hermano cumple pena de prisión por su implicación en un triple asesinato.  

En 2018 denunció abusos sexuales del médico de la federación de gimnasia rítmica de los EEUU 

Por todo lo anterior, unido a la presión de ser observada en todos sus movimientos y gestos por ser la número uno, ha decidido no participar en todas las pruebas olímpicas con el equipo estadounidense debido a un problema de ansiedad.

El conflicto de Biles con la federación de gimnasia

Biles denunció públicamente en 2018 que el médico del equipo por entonces, Larry Nassar, abusó de cientos de gimnastas incluida ella. 

Difundió en redes sociales su horrible experiencia y responsabilizó a la federación estadounidense de gimnasia rítmica (USA Gymnastics) de haberlo silenciado a pesar de que conocía los hechos.

Un documental titulado "Athlete A", que puede verse en Netfilx, muestra la cruda realidad por la que pasaron las gimnastas durante la época de los abusos. Maggie Nichols fue una de las que más padeció los efectos de los abusos sexuales, siendo la primera que los denunció (de ahí el nombre del reportaje, atleta A), sin poder participar en la Olimpiada de Río de Janeiro.

Larry Nassar fue finalmente investigado descubriéndose decenas de miles de fotografías de pederastia en su poder por lo que actualmente está en prisión. La federación, a su vez, acusada de callar tan deleznable episodio, entraría en bancarrota.

La federación salió a flote, después de realizar "limpieza" en su seno, pero el daño psicológico estaba hecho y Simon Biles, que lo padeció también, se lo ha echado en cara desde aquellas primeras denuncias a las que la propia Biles se sumó.

La atención mediática que levanta la gimnasta, gracias a su espectacularidad, ha recuperado económicamente a USA Gymnastics. Lo que probablemente no esperaban es que Biles les dejara en la estacada en plena Olimpiada de Japón.

¿Lo tenía planeado Biles como venganza? Probablemente nadie lo sabrá nunca, solo la gimnasta: "Es difícil venir aquí con la organización que nos falló tantas y tantas veces", declaró en una entrevista en 2019, un año después de saltar el escándalo de los abusos sexuales.

Ella no ha declarado renunciar a seguir compitiendo en Japón como "castigo" a USA Gymnastics sino que se justifica diciendo que la presión ha podido con ella al saberse objeto de todas las miradas no solo de su País sino del Mundo entero. No se le puede pedir a un deportista de élite que sea un dios o una diosa; ya de por sí son seres humanos extraordinarios, pero parece que se les pide más y más.

Independientemente de cuál sea la verdadera razón por la que Biles deja la Olimpiada lo cierto es que ha lamentado que las cosas no cambian o lo hacen muy lentamente en la federación estadounidense.

La gimnasta Aly Raisman, capitana del equipo de Biles en las Olimpiadas de Río, declaró en marzo de 2021: "Muchos policías me dijeron que la investigación fue extremadamente difícil porque no entregaron todos los datos y los documentos" refiriéndose a la escasa colaboración de USA Gymnastics con la investigación policial de los abusos sexuales.

Si alguien piensa que Biles se ha limitado a denunciar pero no a hacer algo para cambiar la situación a mejor, se equivoca. Ha conseguido, junto con otras compañeras, que puedan participar en la gestión de recursos de la federación, lo que antes les estaba vetado (por ejemplo, se han colocado cámaras en los gimnasios en los lugares donde pudieran estar las gimnastas a solas con sus entrenadores o médicos).

También han formado una organización ajena a la federación en la que cualquier mujer deportista pueda encontrar amparo legal para denunciar casos de abusos.

Otros casos similares al de Biles

Recordamos al gran Miguel Indurain, uno de los mejores ciclistas de la Historia (tan solo le superan Eddy Merckx, Bernard Hinault y Jacques Anquetil). Indurain hizo las más grandes gestas, como ganar cinco veces consecutivas el Tour de Francia, la prueba más importante de todas las del calendario ciclista mundial. Ganó también dos Giros de Italia y un mundial contrarreloj y aún así, cuando falló en la Vuelta Ciclista de España, muchos hablaban de la "pájara" que le dio subiendo un puerto de montaña y de lo acabado que estaba, en vez de recordar sus numerosos y épicos triunfos.

Como Indurain son muchos los deportistas que han debido sentir esa enorme presión de que se les considerara los mejores y por ello no se les aceptara un solo fallo, pero ha sido Biles la primera en plantarse y reconocer su agotamiento psicológico.

Al recibir tantos mensajes de apoyo, Simone Biles ha sido la triunfadora en el conflicto con su federación ya que se sabe con un gran respaldo popular que impedirá que se tomen medidas disciplinarias de ningún tipo. Y es que algún periodista "especializado" le ha señalado como un mal ejemplo por su debilidad manifiesta.

Es precisamente esa imagen que se da de los grandes deportistas la que les hace más vulnerables puesto que una vez conseguido un récord no se entenderá que bajen ese registro, sino que se les exige que se superen y eso es muy difícil.

Todos los que han sufrido algún episodio de ansiedad sabrán lo complicado que resulta superarlo. Por lo general, no se consigue hasta que el origen del problema no se soluciona. Mientras tanto, el cuerpo entero padece las consecuencias de un estrés generalizado que amenaza con derivar en algo mucho peor.

«Tenemos que proteger nuestra mente y nuestro cuerpo y no limitarnos a hacer lo que el mundo quiere que hagamos», declaró Biles tras renunciar a seguir compitiendo en Japón. Pero otros deportistas a los que llegó a considerarse poco menos que superhéroes no pudieron con tanta presión.

Michael Phelps, el mejor nadador de todos los tiempos y el deportista que más medallas ha conseguido en las Olimpiadas en toda su Historia, declaró lo siguiente: «Realmente espero que no veamos un aumento en las tasas de suicidio de los atletas» cuando se le preguntaba por el aplazamiento de la Olimpiada de Japón el año pasado por la pandemia global. 

Tal es la presión a la que están sometidos que si su calendario se altera su vida entera se ve trastocada, como si se les obliga a retirarse debido a contagiarse por la COVID-19 después de años de duro entrenamiento.

En la mente colectiva tenemos al portero de fútbol Robert Enke, quién con 32 años puso fin a su vida aquejado de una profunda depresión.

Enke fue capitán del Benfica del que se marchó al F. C. Barcelona por considerarlo un mejor equipo (uno de los mejores del Mundo) y por lo tanto un logro en su carrera, pero apenas jugó en el club blaugrana. De ahí marcharía a la liga turca donde sufrió un gran desprecio de muchos aficionados e incluso violencia, arrojándole de todo desde las gradas. Otros lo han padecido también y lo han soportado pero él se marcharía de nuevo ante tal situación, regresando a España, al CD Tenerife donde duró poco pues aceptaría una oferta del Hannover, volviendo así a la Bundesliga, pero sin pena ni gloria.

Tantos fracasos creyó que los compensaría con el nacimiento de su hija pero ésta moriría por un fallo coronario en 2006. Para superar la honda depresión en la que se sumió comenzó una labor solidaria de protección animal y de caridad.

Junto a su esposa, se decidieron por adoptar a una niña. Se hallaba en su mejor momento deportivo, por fin después de tantos sinsabores: en 2006 era el portero de la selección alemana de fútbol. 

Sin embargo, cuatro años después, cuando Alemania disputaba su clasificación para el Mundial de Sudáfrica, tuvo que indisponerse por una infección bacteriana. Una vez recuperado ya no fue lo mismo puesto que otros porteros más jóvenes aprovecharon la ocasión para hacerse valer. 

Se suicidó arrojándose a la vía del tren dejando antes una carta de despedida, según se supo por filtración de la investigación policial. Se achacó a sus problemas personales, no a su carrera futbolística. Por declaración de su pareja, se supo que Enke temía que alguna vez se conocieran sus problemas psicológicos pues pudiera suponer que les retiraran a la bebé que adoptaron. 

Enke no quiso nunca que se conociera su ansiedad, pero Simone Biles no ha querido que pueda con ella, sino ser ella la que controle a esta terrible enfermedad mental no importándole darla a conocer. Sus compañeras le admiran por ello puesto que ha sido la primera en dar el paso para que se reconozca ese problema.

La increíble gimnasta rusa Nastia Liukin, de 31 años de edad, retirada ya hace algunos años pero que conoce de sobra la presión a la que los y las deportistas están sometidos, sobre todo los que llegan a la élite, dijo en sus redes sociales, dirigiéndose a Simone Biles: "Nadie será recordado por una sola rutina, competencia o medalla. Sin embargo, indudablemente, muchos te recordarán por la compasión y la valentía mostradas aquí en Tokio".

¿Cómo ahuyentamos la ansiedad?

Según la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, en su web Medline Plus, lo primero que debemos hacer para superar un episodio de TAG (Trastorno de Ansiedad Generalizada) es acudir a nuestro médico de cabecera quién nos remitirá al profesional adecuado. Éste último puede recomendarnos psicoterapia o incluso fármacos, si la situación lo requiriera. Aparte, nos indican recomendaciones que pueden resultarnos muy útiles si nos vemos aquejados de una crisis de este tipo:

  • Ni que decir tiene que debemos dormir bien
  • Llevar una dieta saludable
  • Mantener un horario regular de nuestras actividades cotidianas
  • No encerrarnos en casa; pasear nos ayuda a pensar en soluciones 
  • No olvidar el ejercicio físico con el que descargar la negatividad
  • No consumir alcohol o drogas en una situación así
  • Recurrir a familiares o amigos; no llevar la procesión por dentro